Problemas de humedad

Condensación en las ventanas: lo que el cristal avisa antes que la pared

El cristal es la superficie más fría de la habitación y por eso es el primero en mojarse: la ventana avisa antes que la pared o el fondo de un armario. Pero solo el agua de la cara interior habla del aire de la vivienda; entre los dos vidrios es una avería del acristalamiento, y por fuera no indica nada. Hecha esa distinción, quedan tres palancas sobre las que actuar, y secar el cristal no es ninguna.

Última revisión: Contenido informativo. No sustituye una inspección técnica presencial ni un proyecto firmado por un profesional competente.

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Condensación matinal en la cara interior de una ventana durante un invierno suave en Barcelona.
El agua aparece donde el aire interior, cargado de vapor, toca una superficie que está por debajo de su punto de rocío. En una vivienda ese punto suele ser el vidrio mucho antes que el muro. La condensación aparece cuando el aire interior húmedo toca una superficie suficientemente fría. Aire interior cálido y húmedo Superficie fría Cristal o pared fría Punto de rocío Agua líquida
El agua aparece donde el aire interior, cargado de vapor, toca una superficie que está por debajo de su punto de rocío. En una vivienda ese punto suele ser el vidrio mucho antes que el muro.
  • Aire exterior y superficies frías
  • Aire interior, cálido y húmedo

Antes de secar el cristal, mira dónde está el agua

El gesto automático es coger un trapo. Merece la pena esperar treinta segundos, porque la posición exacta del agua es el diagnóstico más rápido que existe en una vivienda y separa tres situaciones que no tienen nada que ver entre sí.

Por dentro, en la cara que tocas

Es el único caso que habla del aire de casa. El vapor que producen las personas, la ducha, la cocción y la ropa tendida se ha depositado sobre un vidrio frío. Si pasas el trapo y el cristal queda seco y transparente, el agua venía de dentro. Sobre esto sí se puede actuar, y de eso va el resto de la página.

Entre los dos vidrios

Si el vaho está dentro de la cámara, no hay trapo que lo alcance. El sellado perimetral del doble acristalamiento ha perdido estanqueidad y ha entrado aire húmedo entre las dos hojas; suele dejar un halo o unas marcas blanquecinas que ya no se van. Es una avería del acristalamiento, no una cuestión de costumbres: lo que hay que valorar es la ventana, con una carpintería o una cristalería.

Por fuera, en la cara de la calle

En una madrugada despejada y sin viento el vidrio exterior se enfría por radiación hacia el cielo y condensa la humedad del aire de la calle, que en la costa catalana es alta buena parte del año. Se ve sobre todo en acristalamientos que aíslan bien, precisamente porque el calor de dentro ya no llega a calentar la cara exterior, y desaparece cuando sube el sol. No indica ningún problema en la vivienda.

El cristal es el punto frío de la habitación

La condensación aparece cuando el aire interior, que lleva vapor de agua, toca una superficie que está en su punto de rocío o por debajo. En una vivienda ese papel le toca casi siempre al vidrio: es delgado, no acumula calor y está en contacto directo con el exterior, mientras que un muro tiene masa, acabados y, con suerte, aislamiento.

De ahí sale la parte aprovechable. La ventana funciona como un aviso anticipado y gratuito: señala que el equilibrio entre vapor generado, aire renovado y temperatura superficial se ha roto, y lo señala en un sitio visible, que se seca solo y donde nada se estropea mientras se corrige. El mismo desequilibrio, cuando avanza, reaparece detrás de un armario arrimado a un muro de fachada o en el ángulo del techo del baño, y ahí ya no basta con un trapo.

En un invierno mediterráneo el umbral se cruza a rachas: hay semanas templadas en las que no se empaña nada y tres noches frías seguidas en las que amanece todo mojado. Que no ocurra a diario no significa que esté resuelto; significa que la vivienda está justo en el filo.

Por qué el agua empieza por la franja de abajo y por el marco

Casi nunca se empaña el cristal entero de golpe: empieza por una banda inferior y por las esquinas. Se suman dos razones. El perímetro del vidrio está enfriado por el perfil separador de la cámara y por el propio marco, y además el aire que roza el cristal se enfría, se vuelve más denso y baja, de modo que la parte de abajo trabaja siempre con el aire más frío de la habitación.

El marco cuenta tanto como el vidrio. Un perfil de aluminio sin rotura de puente térmico conecta la calle con el interior a través del metal y suda igual o antes que el acristalamiento; es el caso típico en el que cambiar solo el vidrio desplaza el agua del centro al perímetro en lugar de eliminarla. Y el doble acristalamiento, el vidrio de cámara que aquí se nombra a menudo por marcas como Climalit, tampoco cancela la condensación: sube la temperatura de la cara interior del vidrio y con eso mueve el umbral, así que el punto frío pasa a ser otro, normalmente el marco, las jambas o el ángulo del techo.

Una vez hay agua, cae. Por eso los daños se ven abajo antes que en el vidrio:

  • la junta entre vidrio y marco, donde el agua se queda estancada y mancha;
  • el alféizar y las jambas interiores, con la pintura hinchada o manchas oscuras en los ángulos;
  • la madera o el aglomerado que haya debajo: una repisa, la balda de un radiador, un mueble arrimado;
  • los agujeros de drenaje del perfil inferior, que si están obstruidos retienen el agua dentro de la carpintería en vez de dejarla salir. Se localizan abriendo la hoja y mirando desde dentro; recuperarlos es trabajo de una carpintería.

La habitación que pasa ocho horas cerrada

El escenario que mejor explica el mecanismo es un dormitorio: dos personas duermen con la puerta cerrada y la persiana bajada, y al levantarse el cristal chorrea.

Durante la noche se juntan tres cosas. El vapor que exhalan los ocupantes se acumula porque no tiene salida, la habitación se va enfriando, y la temperatura exterior toca su mínimo justo antes del amanecer. El agua no aparece por la mañana: se ha ido formando durante horas, y al amanecer coinciden el aire más cargado del día con el vidrio más frío. Lo que se ve al abrir los ojos es el final del proceso, no el principio.

El Código Técnico describe la vivienda como un recorrido: el aire entra por las estancias secas, dormitorios y salón, atraviesa el interior y sale por las húmedas, baño y cocina. Una puerta de dormitorio cerrada a cal y canto interrumpe ese recorrido en el primer tramo. Dejarla entornada cuesta poco en confort y le da salida al vapor.

En un piso con huecos en una sola fachada no existe la ventilación cruzada tal como suele explicarse: hay que abrir también las puertas interiores para que el aire tenga por dónde ir. Y si el dormitorio da a un patio de luces, el aire del patio está más quieto y suele venir cargado de humedad, así que el mismo gesto renueva menos que en la fachada de la calle. En los dos casos la respuesta es la misma: abrir de par en par nada más levantarse, con la puerta de la habitación abierta hacia el resto del piso, y hacerlo antes de hacer la cama.

Qué reduce la condensación, de menos a más esfuerzo

Todo lo que se puede hacer actúa sobre una de tres palancas: el vapor que se genera, el aire que se renueva o la temperatura de las superficies frías. No hay una cuarta. Ordenado por lo que cuesta:

Lo que no cuesta nada

  • Tapar las ollas y dejar la campana funcionando un rato después de acabar de cocinar. El Código Técnico prevé para la cocina una extracción específica de los humos y vapores de la cocción, aparte de la ventilación general de la vivienda, precisamente porque retirar el vapor donde se produce sale mucho más barato que sacarlo después de toda la casa.
  • No tender la ropa en un dormitorio cerrado. Si no hay otro sitio, con la ventana abierta o con la extracción en marcha.
  • Poner el extractor del baño durante la ducha y dejarlo un rato al salir, no cuando ya está todo empañado.
  • Abrir a primera hora, poco rato y con corriente, empezando por el dormitorio y el baño, que es donde está el aire más cargado.

Lo que cuesta poco

  • Devolverle el paso de aire a las puertas y no tapar rejillas ni aireadores de la carpintería. Un extractor solo saca aire de una estancia si puede entrar aire por otro lado, y una puerta de baño ajustada, sin holgura por debajo ni rejilla de paso, es una causa fácil de pasar por alto cuando el extractor parece no hacer nada.
  • Separar unos centímetros los muebles de los muros de fachada y no dejar cortinas gruesas pegadas al cristal, para que el aire circule por delante de las superficies frías en lugar de quedarse estancado detrás.
  • Calentar de forma más constante en lugar de a picos, y no dejar los dormitorios mucho más fríos que el resto de la casa.

Lo que ya es obra

  • Recuperar una extracción que funcione de verdad en baño y cocina, cuando la que hay no mueve aire.
  • Mejorar carpintería, vidrio o los puentes térmicos del hueco, que es lo único que sube de forma estable la temperatura de la superficie que se moja.

Lo que se suele hacer y no cambia nada

Lo que se haceSobre qué palanca actúaQué ocurre en realidad
Secar el vidrio y nada másNingunaProtege la carpintería; el vapor se deposita en el siguiente punto frío, menos visible
Tapar aireadores y rejillasReduce la renovaciónQuita sensación de frío y empeora la condensación: menos aire renovado con el mismo vapor
Subir la calefacción y nada másTemperatura superficialAyuda algo, pero el vidrio sigue siendo el punto frío y el vapor no sale
Usar un deshumidificador como única medidaHumedad de esa estanciaBaja la humedad mientras funciona; no renueva el aire ni trae aire exterior
Pintar encima de la manchaNingunaOculta el aviso hasta que vuelve

La calefacción merece un matiz, porque es la única de la lista que sí toca una palanca. Calentar sube la temperatura de las superficies y ayuda, pero calentar mucho el salón y dejar los dormitorios fríos no elimina la condensación: la concentra en los dormitorios. Lo que decide no es el termostato del salón, sino la temperatura de las superficies más frías de la casa.

Cuando el agua ya no viene del aire de casa

La condensación no es la única causa de humedad, y el cristal solo explica una parte del asunto. Hay señales que apuntan a otro mecanismo:

  • manchas que no se secan nunca, tampoco en semanas secas ni en verano;
  • humedad en la parte baja del muro que sube desde el suelo;
  • manchas que aparecen o crecen solo después de episodios de lluvia o de temporal de mar;
  • humedad lejos de cualquier ventana, o justo debajo del baño del piso de arriba.

Filtraciones, capilaridad y entradas de agua de lluvia son mecanismos distintos, con soluciones distintas, y no se distinguen de forma fiable sin una inspección presencial. Insistir en ventilar cuando lo que hay es una filtración solo alarga el daño.

Y si la humedad persistente ya ha derivado en moho visible, no conviene convivir con él: las guías de la Organización Mundial de la Salud sobre humedad y moho respaldan relacionar la humedad interior persistente y el moho con síntomas respiratorios. Retirar el moho que ya está y corregir el aire son dos trabajos distintos, y corregir el aire no garantiza que no vuelva.

Una mañana recorriendo la casa antes de abrir nada

El patrón dice mucho más que la cantidad de agua. Una mañana fría cualquiera, antes de abrir ventanas y antes de descorrer cortinas, pasa por todas las habitaciones y anota si hay agua, en qué parte del cristal, si el marco está mojado y cómo pasó la noche esa estancia. Con eso, la lectura casi se hace sola:

  • Solo se empaña el dormitorio. El problema es nocturno y local: ocupación, puerta cerrada y una habitación que se enfría. No hace falta tocar el resto de la casa.
  • Se empañan todas las ventanas, incluida la del salón bien caldeado. La carga de vapor es de toda la vivienda y lo que falla es la renovación.
  • Solo se empaña la habitación que da al patio de luces. Mira el recorrido de aire de esa habitación antes que la humedad general.
  • El vidrio queda seco pero la franja del marco sigue mojada. Es cuestión de marco y de puente térmico, no de costumbres.
  • No se empaña ninguna ventana pero hay manchas en un rincón. El punto frío no es el vidrio; búscalo en el muro de fachada detrás de un armario, en el ángulo del techo o en la caja de la persiana.

Repite el recorrido después de cambiar una sola cosa, y dale dos o tres días antes de juzgar el resultado. Mientras el cristal siga siendo la superficie más fría de la habitación, seguirá siendo el primero en avisar, y eso juega a favor: el vidrio se seca solo y no se estropea, así que da margen para corregir el aire antes de que el mismo desequilibrio aparezca donde ya no se arregla con un trapo.

Fuentes

Las afirmaciones técnicas y normativas de esta página se apoyan en las siguientes fuentes.

  1. Documento Básico HS «Salubridad», Código Técnico de la Edificación — Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana / Código Técnico de la Edificación
  2. WHO Guidelines for Indoor Air Quality: Dampness and Mould — World Health Organization
  3. Com ventilar bé una casa: guia bàsica de criteris i recomanacions — 3Cat (Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals)