Baño

Cómo elegir un extractor de baño: caudal, conducto, ruido y control

Un extractor de baño se elige en este orden: volumen de la estancia y caudal objetivo, recorrido del conducto, caudal real con ese conducto, ruido y, en último lugar, tipo de control. El caudal impreso en la caja se mide a descarga libre, así que con un conducto largo y con codos siempre será menor. Y antes de todo eso hay un paso cero: si el aire no puede entrar en el baño, no hay aparato que lo saque.

Última revisión: Contenido informativo. No sustituye una inspección técnica presencial ni un proyecto firmado por un profesional competente.

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El mismo extractor en dos situaciones: con paso de aire bajo la puerta extrae; con la puerta sellada apenas mueve aire, aunque el ventilador gire exactamente igual. Un extractor solo funciona si el aire puede entrar al baño por debajo de la puerta. Funciona Baño Paso bajo la puerta Extractor Puerta sellada Baño Apenas extrae
El mismo extractor en dos situaciones: con paso de aire bajo la puerta extrae; con la puerta sellada apenas mueve aire, aunque el ventilador gire exactamente igual.
  • Aire exterior y superficies frías
  • Aire interior, cálido y húmedo

El orden de decisión que evita comprar dos veces

Casi todas las compras empiezan al revés: se comparan modelos, se mira la cifra grande de caudal y se elige. Los problemas reales aparecen después, cuando el aparato ya está colocado, y siempre son los mismos: el conducto, el ruido y el aire que no entra.

El orden que funciona es este.

  1. Paso cero: el aire de reposición. ¿Puede entrar aire en el baño con la puerta cerrada? Si no, lo demás da igual.
  2. Volumen del baño y caudal objetivo, decididos antes de mirar aparatos.
  3. El conducto: longitud, número de codos, diámetro y dónde acaba de verdad.
  4. El caudal real con ese conducto, que es un punto de la curva del ventilador, no el número de la caja.
  5. El ruido a ese caudal, no en el modo más silencioso del catálogo.
  6. El tipo de control: manual, temporizador, higrostato o presencia.

El extractor no es un aparato suelto. En la lógica del DB-HS3 el aire entra por las estancias secas —dormitorios y salón—, atraviesa la vivienda por las aberturas de paso y sale por las estancias húmedas. El extractor es el final de ese recorrido; si el recorrido no existe, tira contra la vivienda entera.

Del volumen del baño al caudal objetivo

El volumen es largo × ancho × alto, en metros cúbicos. Un baño de 1,70 por 2,40 metros con 2,50 de altura son algo más de 10 m³.

Hay que manejar las dos unidades que se mezclan en las fichas: m³/h en los catálogos de extractores domésticos y l/s en la normativa. La conversión es directa: 1 l/s equivale a 3,6 m³/h.

El sector comercial trabaja con renovaciones por hora: caudal (m³/h) = volumen (m³) × renovaciones/hora. En el baño del ejemplo, cada renovación por hora que pidas son unos 10 m³/h más de caudal. El número de renovaciones no te lo puedes inventar, y tampoco copiarlo de una ficha de producto: es un criterio, y el criterio de referencia en España es el DB-HS3.

Ahí hay un matiz que casi ninguna guía de compra menciona. El DB-HS3 no expresa la exigencia de los baños en renovaciones por hora, sino como un caudal mínimo de extracción por local, en litros por segundo. La cocina se trata de otra manera y, además, exige una extracción específica adicional para los humos de la cocción, distinta de la ventilación general de la vivienda. Es decir: la cifra que debes respetar sale de la tabla vigente del documento, no de la caja del aparato.

Con eso, el caudal objetivo es el mayor de dos números: el mínimo que fija la normativa para ese local y el que salga de aplicar las renovaciones que uses como criterio de confort. Pasarse mucho tampoco es gratis: más caudal es más ruido y, en un conducto compartido, más interferencia con el resto del edificio.

Por qué el caudal de la caja no es el que vas a tener

El caudal que aparece en el envase se mide a descarga libre: el ventilador soplando al aire, sin conducto, sin rejilla y sin nada que le ponga resistencia. En cuanto lo conectas a una instalación real, esa resistencia aparece y el ventilador se desplaza por su curva caudal-presión hasta un punto de trabajo con menos caudal.

Lo que suma resistencia, por orden de importancia práctica:

  • La longitud del conducto. Cada metro cuenta.
  • Los codos. Un codo de 90° penaliza mucho más de lo que sugiere el metro de tubo que ocupa; dos codos seguidos son peores que dos codos separados.
  • El tubo flexible corrugado, que ofrece bastante más resistencia que un conducto liso rígido, y todavía más si queda comprimido o descolgado en el falso techo.
  • Las reducciones de diámetro. Adaptar la salida del aparato a un tubo más estrecho del que pide el fabricante es la forma más rápida de perder caudal.
  • La rejilla exterior y la clapeta antirretorno, que también cuestan presión, aunque sean necesarias.

Por eso la familia de ventilador importa. Un extractor axial (helicoidal) mueve mucho aire cuando no encuentra resistencia y se hunde muy deprisa en cuanto la hay: es un aparato para atravesar un muro y salir directamente al exterior. Un ventilador centrífugo o de flujo mixto mantiene mucho mejor el caudal contra presión, y es el que tiene sentido cuando hay metros de conducto, codos o una conexión a un shunt.

Qué mirar en la ficha técnica

  • La curva caudal-presión o, en su defecto, una tabla con el caudal a distintas presiones. Si el fabricante solo publica una cifra, publica la más favorable.
  • El caudal en el punto de trabajo parecido al tuyo, no el máximo.
  • El diámetro de salida que exige el aparato, para no adaptarlo a la baja.
  • Si incorpora clapeta antirretorno, si el fabricante lo declara apto para baño y qué variantes de control tiene ese mismo modelo.

La conexión eléctrica es harina de otro costal: el baño tiene volúmenes de protección definidos por el reglamento eléctrico y esa parte la resuelve un profesional, no una guía.

Salida directa a fachada o conexión al shunt del edificio

Es la bifurcación que más cambia la elección, y en el parque de vivienda de Barcelona aparece constantemente.

Salida corta y directa a fachada o a un patio de luces: poca resistencia, un tramo que ves entero y, bien dimensionado, un aparato sencillo suele bastar. Aun así, fachada y patio son elementos comunes, y tocarlos pasa por la comunidad y por alguien que trabaje en altura con seguridad.

Conexión a un shunt colectivo, el conducto vertical compartido de los edificios antiguos: otro escenario. La presión dentro del shunt cambia con el viento, con la temperatura y con lo que hagan los vecinos, y el ventilador tiene que vencerla. Eso pide un aparato que mantenga caudal contra presión y una clapeta antirretorno que impida que el aire, y los olores, vuelvan hacia dentro con el extractor parado. Un aparato muy sobredimensionado puede además alterar el tiro del conjunto, que ya es un problema de todo el edificio.

Dos cosas que no se hacen nunca: abrir, perforar o modificar el shunt y los conductos comunitarios por cuenta propia, y descargar el extractor a un falso techo, una cámara o un patio cerrado sin salida. Lo primero afecta a los vecinos y a la seguridad del edificio; lo segundo devuelve el vapor al sitio del que lo has sacado.

Y si el shunt está obstruido o desconectado —frecuente tras décadas de reformas planta por planta—, cambiar de extractor no arregla nada: ese diagnóstico se hace en el edificio, con la comunidad.

Sin aire de reposición, el mejor extractor no extrae

Un ventilador no fabrica aire: lo saca. Para que salga un caudal por el conducto tiene que entrar el mismo caudal por algún sitio. En la lógica del DB-HS3 ese sitio es la abertura de paso entre la zona de circulación y la estancia húmeda: en la práctica, la holgura inferior de la puerta o una rejilla de transferencia.

Un fallo fácil de pasar por alto en un piso reformado es exactamente ese: se cambia la puerta del baño por una que ajusta perfectamente, a veces con burlete, y el extractor que antes funcionaba pasa a hacer ruido sin mover casi nada. El ventilador gira igual; lo que puede haber desaparecido es el aire de reposición.

Comprobarlo cuesta un minuto: acerca una hoja fina de papel a la rejilla con el extractor en marcha, primero con la puerta abierta y luego cerrada. Si se pega con la puerta abierta y se cae con la puerta cerrada, revisa primero el paso de aire. Es una prueba cualitativa: no mide el caudal ni descarta problemas del aparato, del conducto o de presión.

Y hay un segundo nivel. Ese aire de reposición llega desde el resto de la vivienda, que a su vez necesita por dónde tomar aire exterior. En un piso muy hermético tras el cambio de ventanas, con todo cerrado, el extractor acaba tomando aire por donde puede: por el conducto de otro local húmedo, por la campana de la cocina o por la caja de la persiana. Sigue siendo un problema de recorrido, no de potencia.

El ruido decide si el extractor se usa

Un extractor ruidoso se apaga, y un extractor apagado no ventila. Por eso el ruido no es la última casilla de la comparativa: es un criterio de primera línea, sobre todo en pisos donde el baño comparte tabique con un dormitorio y el uso nocturno es diario.

Hay dos ruidos distintos, y conviene mirarlos por separado:

  • Aerodinámico, el del aire pasando por la rejilla y el conducto. Aumenta rápido con el caudal y con las reducciones de sección.
  • Mecánico, el del motor y su vibración transmitida al techo o al tabique. Depende del aparato y de cómo esté sujeto.

Al comparar cifras en dB(A), comprueba que están medidas en las mismas condiciones: a la misma distancia normalizada y, sobre todo, al mismo caudal. Un modelo silencioso en su velocidad mínima puede ser el más ruidoso de la comparativa a la velocidad que de verdad vas a usar. Como regla, un aparato con margen a régimen bajo suena menos que uno justo trabajando al máximo. Y en el shunt hay un efecto añadido: el conducto compartido transmite ruido entre viviendas, así que el temporizador que arranca a las tres de la madrugada se oye más allá de tu baño.

Qué control elegir: manual, temporizador, higrostato o presencia

ControlCuándo tiene sentidoDónde falla
Interruptor propioUso muy irregular, segundas residenciasDepende de que alguien se acuerde de encenderlo y de apagarlo
Con la luz y temporizadorUso doméstico normal, es la opción por defectoVentila según el hábito de encender la luz, no según la humedad
HigrostatoLa ducha es la fuente principal de vaporUn umbral fijo se descontrola en verano húmedo o no llega a saltar
Detección de presenciaOlores y usos cortosLa presencia no mide vapor: la humedad se queda cuando tú ya has salido
Caudal bajo continuo con refuerzoBaños interiores de uso constanteSolo funciona si la vivienda tiene entradas de aire y el ruido de fondo es bajo

Dos matices cambian la decisión en Cataluña. El temporizador solo sirve si el aire puede entrar mientras el extractor sigue en marcha con el baño vacío y la puerta cerrada; sin holgura bajo la puerta, la prolongación es ruido y consumo. Y en un clima de inviernos suaves y húmedos y veranos calurosos y húmedos, un higrostato con umbral fijo de humedad relativa puede pasarse días en marcha en agosto o, si lo subes para evitarlo, no saltar cuando toca. Aquí funcionan mucho mejor los controles que reaccionan a una subida rápida de humedad, el salto que produce una ducha, que los que solo miran el valor absoluto.

Cuándo ningún extractor va a resolver el problema

Hay situaciones en las que cambiar de aparato solo cambia el dinero de sitio. Estas son las señales.

  • El vaho tarda lo mismo con el extractor encendido que apagado. El aire no entra, el conducto está obstruido o el aparato es axial donde hacía falta un centrífugo.
  • La condensación también aparece en otras estancias, en ventanas del salón o de los dormitorios. El problema es entonces la renovación de aire de toda la vivienda, y el baño es solo donde más se nota.
  • La mancha vuelve siempre al mismo punto: un rincón, un encuentro de fachada, un tabique que da al patio. Ahí hay una superficie fría, y extraer aire no calienta superficies.
  • La humedad no viene del aire. Una filtración desde el piso de arriba, una entrada de agua por fachada o una humedad por capilaridad se parecen mucho a la condensación y no se distinguen con fiabilidad sin verlo en la vivienda.
  • El vapor se genera en otro sitio: ropa tendida dentro, o una cocina sin su extracción específica de humos. El extractor del baño no es la palanca.
  • Empezó justo después de cambiar las ventanas. Las ventanas nuevas no crean humedad: han eliminado unas infiltraciones incontroladas que la vivienda estaba usando sin que nadie lo hubiera planificado.

Cuando aparecen esas señales, la decisión ya no es qué extractor comprar, sino cómo se renueva el aire de toda la vivienda. Conviene resolver eso primero: un extractor elegido para el problema equivocado seguirá siendo el aparato equivocado por mucho caudal que traiga en la caja.

Fuentes

Las afirmaciones técnicas y normativas de esta página se apoyan en las siguientes fuentes.

  1. Documento Básico HS «Salubridad», Código Técnico de la Edificación — Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana / Código Técnico de la Edificación
  2. Guia d’aplicació del DB HS 3 — Qualitat de l’aire interior — Col·legi d’Arquitectes de Catalunya
  3. Ventilació mecànica controlada en habitatges — Generalitat de Catalunya — Departament d’Habitatge