Sistemas de ventilación
Ventilación mecánica controlada: qué es una VMC y qué exige tu piso
Ventilación mecánica controlada significa que el aire de la vivienda se renueva con un caudal previsto, sin depender del viento ni de que alguien abra una ventana. Hay dos ramas —simple flujo, que solo extrae, y doble flujo, que además impulsa aire filtrado— y en un piso ya construido casi nunca las separa el precio del equipo: las separa por dónde pueden pasar los conductos y dónde puede acabar la salida.
En esta página
- Aire exterior y superficies frías
- Aire interior, cálido y húmedo
Una VMC es una instalación, no un aparato
Lo que separa una ventilación mecánica controlada de cualquier otro ventilador de la casa es que su caudal está calculado y no se apaga. Son uno o varios ventiladores, una red de conductos y unas aberturas repartidas por la vivienda, dimensionadas para renovar una cantidad de aire determinada en cada estancia. Ese caudal no depende del viento, ni de la diferencia de temperatura entre la calle y el salón, ni de que ese día alguien se acuerde de abrir.
El recorrido tampoco se lo inventa el fabricante. Es el que el Código Técnico describe para las viviendas: el aire entra por las estancias secas —dormitorios y salón—, atraviesa la zona de circulación y se extrae de las húmedas —baño y cocina— antes de salir al exterior. La guía de aplicación del DB-HS 3 del Colegio de Arquitectos de Cataluña lo descompone en tres piezas: aberturas de admisión, aberturas de paso y aberturas de extracción. Una VMC se limita a garantizar mecánicamente ese circuito, también los días en que fuera no se mueve el aire.
Ayuda a fijar la idea ver qué se queda fuera:
- Un extractor de baño conectado al interruptor de la luz es ventilación mecánica, pero no es una VMC: actúa en una sola estancia y solo mientras alguien lo enciende.
- La campana de la cocina hace otro trabajo. El DB-HS 3 pide en la cocina una extracción específica y adicional para los humos de cocción, aparte de la ventilación general de la vivienda.
- Un ventilador de techo remueve el aire que ya está dentro; no lo renueva.
- Un aire acondicionado tipo split recircula el aire de la habitación: entre la unidad interior y la exterior circula el refrigerante, no aire de la calle.
Ventilación forzada, ventilación mecánica, VMC: por qué verás las tres palabras
En el mercado residencial de aquí las tres etiquetas se usan casi indistintamente, a veces dentro de la misma web. Con rigor, «ventilación mecánica» es la familia entera: cualquier sistema que mueva aire con un ventilador, desde un extractor de baño hasta una instalación de vivienda completa. «Ventilación forzada» es la forma coloquial de decir lo mismo. VMC estrecha el significado —vivienda entera, funcionamiento permanente, caudales de proyecto— y es el término con el que la Generalitat publica su documentación técnica sobre ventilación de viviendas.
Cuando leas una propuesta, da igual cuál de las tres palabras aparezca. Lo que hay que buscar es otra cosa: qué caudal se extrae de cada estancia, por dónde entra el aire de reposición y dónde acaba la salida.
Caudal bajo las veinticuatro horas y refuerzo en los picos
Piensa en una noche cualquiera. Dos personas duermen ocho horas con la puerta cerrada y la persiana bajada: nadie va a abrir nada hasta la mañana y el vapor sigue apareciendo igual. Lo mismo pasa mientras la ropa se seca tendida en el pasillo. La carga es continua, así que la retirada tiene que serlo también.
De ahí que estos sistemas trabajen con dos regímenes: un caudal base permanente, pensado para que el nivel de fondo no suba, y un régimen reforzado para los momentos punta —la ducha, el guiso, la colada tendida dentro—, que se activa a mano, por temporizador, por sonda de humedad o por detección de presencia.
En la costa catalana el matiz importa: con inviernos suaves pero húmedos y veranos calurosos y húmedos, el aire de fuera no siempre seca el de dentro, y los consejos pensados para climas continentales no se trasladan tal cual. Añade un piso con aberturas a un solo frente, con el baño y la cocina dando a un patio de luces: ahí no hay ventilación cruzada sobre la que apoyarse. Abrir ventanas sigue sirviendo; lo que cambia con una instalación continua es que el mínimo deja de depender de la agenda de nadie.
Simple flujo: qué se ve en un piso que lo tiene
Si entras en una vivienda con simple flujo bien resuelto, lo que se ve es poco y está repartido:
- entradas de aire en la carpintería de dormitorios y salón —los aireadores, una ranura discreta sobre la hoja— o pequeñas entradas practicadas en el muro;
- holgura bajo las puertas interiores o, cuando no la hay, una rejilla de paso;
- bocas de extracción regulables en baño, cocina y lavadero;
- un grupo de extracción con su red de conductos, por lo general escondido en un tramo de falso techo del pasillo o dentro de un armario;
- una salida al exterior, una sola, donde termina todo lo anterior.
El mecanismo es simple: al extraer de forma continua de las estancias húmedas, la vivienda queda ligeramente en depresión y el aire exterior entra por donde se ha previsto que entre. Las aberturas de admisión no son un accesorio de la instalación; son la mitad de la instalación.
Caudal constante o higrorregulable
Dentro del simple flujo hay dos familias. La de caudal constante mantiene siempre el mismo caudal, pase lo que pase dentro de casa. La higrorregulable varía la sección de las entradas de aire y de las bocas de extracción en función de la humedad relativa: da más caudal cuando la vivienda está generando vapor y lo reduce cuando no hace falta. Es un subtipo reconocido en España, con documento de idoneidad técnica del Instituto Eduardo Torroja.
A cambio de pedir poca obra, el simple flujo tiene dos límites que conviene asumir desde el primer día. El aire entra a la temperatura que haga en la calle y sin filtrar, y no hay recuperación de calor. Y todo depende de que las entradas existan de verdad: en un piso reformado, con ventanas nuevas sin aireadores y puertas bien ajustadas al pavimento, el ventilador tira contra una vivienda cerrada. Mueve menos aire del previsto, y el poco que mueve lo coge de donde puede, a menudo del rellano o de un conducto comunitario.
Doble flujo: el sistema también decide qué aire entra
En el doble flujo hay dos redes de conductos y una unidad central. Una red impulsa aire exterior filtrado hacia dormitorios y salón; la otra extrae de baño y cocina. Los dos flujos pasan por la unidad y, cuando esta lleva intercambiador, el aire que sale cede calor al que entra sin que las dos corrientes se mezclen. Cómo funciona ese intercambiador y qué implica montar la instalación completa se tratan aparte; aquí interesa solo la bifurcación.
Se elige cuando importa el aire que entra y no únicamente el que sale. En un piso con la fachada a una vía con mucho tráfico, donde abrir la ventana significa ruido y humos, o en una finca donde no se pueden practicar aberturas nuevas en fachada, esa diferencia pesa más que ninguna otra.
| Qué decide la elección | Simple flujo | Doble flujo |
|---|---|---|
| Por dónde entra el aire nuevo | Por aberturas en las estancias secas | Por conductos, hasta cada estancia |
| Estado del aire que entra | El del exterior, sin filtrar | Filtrado y templado en la unidad |
| Obra en un piso existente | Una red de conductos | Dos redes, unidad y desagüe de condensados |
| Lo que hay que mantener | Bocas y entradas de aire limpias | Además, filtros con calendario |
| Si nadie lo mantiene | El caudal baja | El caudal baja antes, por los filtros |
Ninguna de las dos ramas es mejor en abstracto. La que encaja es la que el piso puede alojar y alguien va a mantener.
Tres preguntas que fijan el alcance antes de mirar equipos
¿El problema está en una estancia o en toda la casa? Un baño interior que tarda días en secarse o un dormitorio cargado por la mañana no piden necesariamente una instalación de vivienda completa. Antes conviene comprobar si el recorrido previsto existe: una puerta ajustada al suelo, sin holgura ni rejilla de paso, es una causa fácil de pasar por alto cuando un extractor parece no hacer nada. Si el síntoma aparece a la vez en varias estancias, conviene revisar el recorrido del conjunto antes de decidir una solución.
¿Cuándo empezó? Si el aire empeoró justo después de cambiar la carpintería, el piso no está peor construido que antes: ha perdido las infiltraciones accidentales que lo ventilaban en silencio, y lo que ha quedado a la vista es que la ventilación prevista no bastaba. Ese caso apunta directamente a la primera rama.
¿Por dónde pasarían los conductos? Si no hay respuesta —techos bajos, protección patrimonial, una comunidad que no autoriza la salida—, la conversación entre simple y doble flujo ni siquiera llega a empezar, y la rama a mirar es otra: equipos por estancia, sin red de conductos.
Qué tiene que poder dar un piso ya construido
En una vivienda existente la decisión técnica no se toma mirando catálogos, se toma mirando el piso.
| Requisito | De quién depende | Por qué decide el sistema |
|---|---|---|
| Recorrido de conductos y altura libre | Del proyecto y de la obra | Sin falso techo no hay red que llegue al baño y a la cocina |
| Salida al exterior | De la comunidad: cubierta y fachada son elemento común | Sin un punto de expulsión admisible no hay instalación |
| Alimentación eléctrica propia | Del instalador | Un sistema permanente necesita su circuito y su protección |
| Registros accesibles | Del montaje | Lo que queda tapiado no se limpia ni se cambia |
| Silencio en los dormitorios | Del equipo y de cómo se monte | Un sistema que molesta de noche acaba apagado |
| Aberturas de paso en las puertas | De la propia vivienda | Sin holgura ni rejilla, el recorrido del proyecto no existe |
Dos avisos que van juntos. Si la finca tiene conductos comunitarios antiguos —los shunts verticales—, saber si se pueden reaprovechar es a la vez una cuestión técnica y de comunidad, y no se resuelve desde dentro del piso. Y nada de esta lista se comprueba subiendo a la cubierta, abriendo un conducto comunitario o tocando la instalación eléctrica por tu cuenta: son trabajos de profesional, y el conducto común no es tuyo.
De ahí que la pregunta a la comunidad vaya al principio y no al final: su respuesta sobre fachada, cubierta y conductos comunes puede decidir la rama antes de que nadie haya abierto un catálogo.
Una instalación regulada, no un electrodoméstico
Una VMC de vivienda es una instalación fija. Las instalaciones térmicas fijas de los edificios, incluidos los sistemas de ventilación, quedan dentro del ámbito del RITE, el Real Decreto 1027/2007 y sus modificaciones posteriores. En Cataluña, las empresas que ejecutan trabajos RITE deben estar inscritas en RASIC. La documentación y la eventual inscripción de la instalación en RITSIC son una cuestión distinta y dependen del tipo de instalación y de los umbrales oficiales de potencia. El modelo de ventilación que corresponde a la vivienda se contrasta además con el DB-HS 3 del Código Técnico.
Para ti, como cliente, la consecuencia práctica es que no estás comparando electrodomésticos: hay un cálculo detrás, una documentación y un mantenimiento. Cinco cosas conviene tenerlas claras antes de firmar nada.
- El caudal, estancia por estancia, y contra qué exigencia se ha calculado. Una cifra global «para la vivienda» no dice nada del dormitorio del fondo.
- La salida al exterior, resuelta y autorizada antes que el equipo. Es la parte que no depende de ti y la que más veces obliga a rehacer el planteamiento entero.
- Qué documentación queda en tu poder cuando la instalación termina, y quién la firma.
- El ruido en el dormitorio, en los dos regímenes. Un dato de catálogo medido en el modo más silencioso no describe cómo suena el sistema cuando refuerza.
- El plan de mantenimiento: qué toca, cada cuánto y por dónde se accede.
El equipo es la parte fácil de comparar. Lo demás es lo que decide si dentro de diez años el aire sigue moviéndose.
Por qué una VMC deja de ventilar sin que nadie lo note
Un sistema continuo tiene una debilidad propia: se degrada en silencio. Un ventilador que ha perdido buena parte de su caudal suena igual que el primer día, y no hay ninguna luz que avise.
Lo que rompe el circuito casi nunca está en la máquina:
- entradas de aire tapadas o selladas por frío o por ruido de la calle, con la extracción intacta y sin nada de donde tirar;
- una puerta nueva o un suelo recrecido que se comen la holgura inferior por la que pasaba el aire;
- bocas de extracción cerradas a mano por alguien y nunca vueltas a ajustar, o con la sección reducida por la grasa en la cocina;
- la unidad emparedada en un falso techo sin registro, que nadie va a abrir;
- el régimen de refuerzo que se apagó una noche porque molestaba y ya no se volvió a encender.
Las señales tampoco son evidentes. El vaho del espejo que tarda más en irse, los olores de cocina que llegan a los dormitorios, la condensación que reaparece con el primer frío: ninguna dice «el caudal ha caído», pero todas apuntan al mismo sitio.
La comprobación, en cambio, no cuesta nada. Con el sistema en marcha, acerca media hoja de papel de cocina a cada boca de extracción y suéltala: si se queda pegada hay aspiración en ese momento; si cae, ese punto merece revisión. Repite el recorrido en dormitorios y salón sin bloquear ninguna abertura. Es un cribado cualitativo: no mide el caudal ni permite concluir por sí solo si el sistema completo cumple lo previsto.
Fuentes
Las afirmaciones técnicas y normativas de esta página se apoyan en las siguientes fuentes.
- Ventilació mecànica controlada en habitatges — Generalitat de Catalunya — Departament d’Habitatge
- Documento Básico HS «Salubridad», Código Técnico de la Edificación — Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana / Código Técnico de la Edificación
- Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RD 1027/2007, texto consolidado) — Boletín Oficial del Estado
- Instal·lacions tèrmiques en els edificis: tràmits i empreses habilitades — Generalitat de Catalunya — Canal Empresa
- DIT 623R/23 — Ventilación mecánica higrorregulable — Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja (IETcc-CSIC)
- Guia d’aplicació del DB HS 3 — Qualitat de l’aire interior — Col·legi d’Arquitectes de Catalunya