Baño

Ventilación del baño: el recorrido del aire y por qué se rompe

El vapor de una ducha solo sale del baño si entra la misma cantidad de aire por otro sitio, y ese aire llega desde el resto de la vivienda por debajo de la puerta. Cuando la estancia no se seca, el fallo está en un punto concreto de ese recorrido: la entrada de aire, la posición del punto de extracción o el conducto. O bien la humedad no es del baño, y el baño solo es donde se ve antes.

Última revisión: Contenido informativo. No sustituye una inspección técnica presencial ni un proyecto firmado por un profesional competente.

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El aire que sale por el conducto tiene que entrar antes por debajo de la puerta. Si la puerta ajusta a ras de suelo, el recorrido se corta ahí y el vapor se queda dentro. Un extractor solo funciona si el aire puede entrar al baño por debajo de la puerta. Funciona Baño Paso bajo la puerta Extractor Puerta sellada Baño Apenas extrae
El aire que sale por el conducto tiene que entrar antes por debajo de la puerta. Si la puerta ajusta a ras de suelo, el recorrido se corta ahí y el vapor se queda dentro.
  • Aire exterior y superficies frías
  • Aire interior, cálido y húmedo

Una ducha no deja el baño húmedo: lo deja mojado

Durante unos minutos, agua caliente pulverizada cae dentro de una estancia de pocos metros cúbicos. Una parte pasa al aire en forma de vapor; la otra se queda líquida sobre la mampara, los azulejos, el plato y las toallas. Esa distinción, que parece un detalle, es la que decide si el baño llega seco a la hora de comer.

La parte que va al aire es la visible y la más corta. El vapor caliente sube, forma una capa densa en el techo y en la parte alta de las paredes, y el espejo se empaña antes que nada porque es liso, fino y no tiene inercia: es la primera superficie que queda por debajo del punto de rocío del aire que la rodea. Con extracción o con ventana, esa parte se va en minutos.

La parte líquida es la larga, y casi nunca se contabiliza. Cuando cierras el grifo, buena parte del agua que todavía tiene que pasar al aire sigue ahí, en forma de gotas, y se irá evaporando poco a poco durante horas, muchas veces con la puerta cerrada y el ventilador ya apagado. De ahí sale una conclusión que no depende de ningún aparato: una extracción que solo funciona mientras te duchas atiende el pico y deja pasar la cola.

El clima de la costa catalana tampoco permite improvisar. Con inviernos suaves y húmedos y veranos calurosos y húmedos, el aire exterior no es el aliado seco que sería en un clima continental: abrir la ventana ayuda, pero no es una medida fiable para una evaporación que dura toda la mañana.

El aire que sale del baño tiene que entrar por algún sitio

Un ventilador no fabrica aire y una ventana tampoco lo genera. Para que salga un volumen de aire del baño tiene que entrar el mismo volumen desde otro lado, y en una vivienda ese otro lado está definido.

El Documento Básico HS 3 del Código Técnico organiza la casa en estancias secas —dormitorios y salón—, donde se admite el aire, y estancias húmedas —baños y cocina—, de donde se extrae, con aberturas de paso entre unas y otras. El material del Col·legi d'Arquitectes de Catalunya y las guías de la Generalitat sobre ventilación mecánica controlada describen el mismo recorrido: entra por las secas, cruza la zona de circulación, sale por las húmedas y de ahí al exterior.

Visto desde el baño, ese recorrido tiene cuatro puntos donde se corta, y ninguno se ve a simple vista:

  • la toma de aire exterior de la vivienda —aireadores en la carpintería, rejillas, aberturas—, que en un piso muy hermético tras cambiar las ventanas y con todo cerrado puede haber desaparecido;
  • las puertas de dormitorios y salón, cerradas y sin holgura, que dejan el aire encerrado justo donde se admite;
  • la puerta del baño, si ajusta a ras de suelo, lleva burlete o tiene delante una tarima o una alfombra gruesa;
  • la salida, es decir el conducto y su rejilla, si están sucios, obstruidos o descargan a un falso techo o a un patio cerrado.

El tercero se rompe con facilidad y se relaciona poco con el síntoma. Una puerta de baño bien ajustada, sin holgura inferior ni rejilla de transferencia, es una causa fácil de pasar por alto cuando un extractor parece no hacer nada: el ventilador gira exactamente igual, pero no hay aire que pueda entrar a sustituir al que debería salir. En una reforma, el cambio de puertas es un momento en que esto puede ocurrir sin que nadie lo asocie.

Comprobarlo no cuesta nada. Con el extractor en marcha y la puerta cerrada, entreábrela un dedo: si en ese instante notas una corriente clara por la rendija, el ventilador llevaba rato pidiendo un aire que no tenía.

Y hay un segundo nivel menos evidente. Aunque la puerta deje pasar el aire, ese aire llega del resto de la vivienda, que a su vez necesita por dónde tomar aire de fuera. En un piso muy hermético y con todo cerrado, el ventilador tira de donde puede: del conducto de otra estancia húmeda, de la campana de la cocina o de la caja de la persiana. Sigue siendo un problema de recorrido, no de potencia.

El atajo de medio metro

Dentro de la propia estancia, la posición de las cosas cambia el resultado más de lo que parece. Si el aire entra por debajo de la puerta y el punto de extracción está justo encima de esa misma puerta, el recorrido completo mide medio metro: el aire pasa por arriba, sale, y el fondo del baño —donde suele estar la ducha— apenas se barre. Con la entrada y la salida en extremos opuestos, ese mismo aire atraviesa la zona que hay que limpiar de vapor.

La altura cuenta en el mismo sentido. El vapor caliente sube y se acumula arriba, así que un punto de extracción alto y cercano a la zona de ducha trabaja donde la concentración es máxima, mientras que una rejilla a ras de suelo trabaja donde casi no hay nada que sacar. Eso no significa meterlo en la zona de rociado, y toda la parte eléctrica del baño la resuelve un profesional, no una guía.

La ventana tiene un papel ambiguo que conviene entender. Abrirla mientras el ventilador funciona resuelve el baño deprisa, pero anula el paso por debajo de la puerta: el ventilador tomará el aire fácil y dejará de tirar del resto del piso. Para el baño es perfecto; para la renovación de la vivienda, no cuenta.

Las superficies frías, por su parte, dicen dónde van a aparecer las manchas antes de que aparezcan:

  • el espejo, siempre el primero, y por eso el mejor indicador doméstico que tienes;
  • la pared que da a un patio de luces, con aire exterior húmedo y poco movido al otro lado;
  • el ángulo de techo encima de la ducha, donde el vapor se acumula y la ventilación llega peor.

Las medidas que se notan el mismo día

Casi todo lo anterior se corrige sin comprar nada, y el orden importa: primero se deja menos agua atrás, después se le da salida.

  • Pasar una rasqueta o un limpiacristales por la mampara y por la pared alicatada. Medio minuto retira el grueso de lo que iba a evaporarse durante toda la mañana.
  • Sacar las toallas mojadas y no tender ropa dentro: una toalla doblada en un baño cerrado es un humidificador lento.
  • Mantener la extracción, o la ventana, un rato después de la ducha y no solo durante.
  • Ducharse con la puerta cerrada pero con paso de aire por debajo. Cerrada, el vapor se queda confinado en la estancia de la que se está extrayendo en vez de repartirse por el pasillo y los dormitorios; con holgura, la extracción sigue teniendo de dónde tomar aire. Las dos cosas a la vez, no una sola.
  • Dejar la puerta abierta cuando el baño no se usa, para que no funcione como una caja húmeda cerrada.
  • No tapar la rejilla en invierno para evitar la corriente fría: elimina la renovación sin tocar la humedad que se genera.
  • Si hay ventana, abrirla de par en par un rato corto durante y justo después, mejor que una rendija permanente que enfría la estancia y que acaba cerrándose a los tres días.

Con eso, el baño deja de ser una estancia que hay que secar cada día y pasa a ser una que apenas llega a mojarse.

Cuando el conducto del baño no acaba en tu vivienda

En bloques con conducto vertical compartido —el shunt—, la extracción del baño no termina en tu pared: termina en un conducto que recoge varias viviendas de la misma vertical, con un ramal por planta, y que descarga por encima de la cubierta funcionando por tiro térmico.

La presión dentro de ese conducto no es fija. Cambia con el viento en la cubierta, con la diferencia de temperatura entre interior y exterior y con lo que estén haciendo los vecinos en ese mismo momento. Tu ventilador no pelea contra una resistencia constante, sino contra una que se mueve a lo largo del día.

De ahí vienen los olores que vuelven. Si el ramal no tiene una clapeta antirretorno que cierre bien, o si el conducto se presuriza por una racha de viento o por una extracción potente de otra vivienda, el aire puede recorrer el camino inverso y entrar. La firma es fácil de reconocer: huele a cocina, a tabaco o a otro baño, olores que no son de tu casa, y a menudo se nota más con tu extractor parado que en marcha.

Hay una segunda causa, más silenciosa: una reforma hecha planta por planta puede dejar un ramal mal conectado, un registro tapiado o el conducto parcialmente obstruido con escombro. Entonces el ventilador descarga contra algo que no evacua, y cambiar de aparato no cambia nada.

Caso aparte es la descarga a un patio de luces: el aire extraído sale a un espacio estrecho, con poco movimiento y con ventanas alrededor, incluida la tuya. El vapor sale del baño, pero se queda en el patio.

Tres cosas que no se hacen por cuenta propia: abrir, perforar, alargar o modificar un conducto comunitario; manipular el ramal de otra vivienda; y descargar la extracción a un falso techo, a una cámara o a un patio cerrado sin salida. Las dos primeras afectan a toda la vertical y a la seguridad del edificio; la tercera devuelve el vapor al sitio del que acabas de sacarlo.

Lo que sí está en tu mano es documentar el caso: cuándo aparece el olor, si coincide con días de viento, si cambia con tu extractor encendido o apagado y si algún vecino de la misma vertical nota lo mismo. Con eso, la conversación con la comunidad parte de hechos y no de impresiones, porque ese diagnóstico se hace en el edificio, no en tu baño.

¿El problema es el baño o es toda la vivienda?

Es la pregunta que más dinero ahorra, porque separa una intervención en la estancia de una revisión de toda la casa. Los patrones son bastante reconocibles.

Lo que vesQué sugierePor dónde seguir
Solo se empaña el baño y el espejo se despeja en un rato razonableProblema de la estanciaRecorrido del aire, posición y duración de la extracción
Por la mañana también hay agua en los cristales de dormitorios o salónCarga de humedad de toda la viviendaRenovación general, no el baño
El baño queda seco pero se mancha el pasillo o el fondo de un armario contiguoEl vapor sale del baño y condensa fueraExtraer donde se genera, no calentar donde aparece
La mancha vuelve siempre al mismo rincónHay una superficie fríaLa temperatura de esa superficie: más caudal no la calienta
Manchas que no se secan nunca, tampoco en veranoProbablemente no es condensaciónInspección presencial antes de tocar la ventilación

Dos situaciones merecen nombre propio. La primera: si todo empeoró justo después de cambiar las ventanas, las ventanas nuevas no generan humedad; han eliminado unas infiltraciones incontroladas que la vivienda estaba usando sin que nadie lo hubiera planificado, y han dejado a la vista un recorrido previsto que no daba de sí. La segunda: si se tiende la ropa dentro o se cocina sin la extracción específica de humos que el DB-HS3 pide en la cocina, aparte de la ventilación general de la vivienda, la fuente principal de vapor está en otro sitio y el baño paga una factura que no ha generado.

Hay además un caso que despista. Un baño en el centro del piso, sin fachada ni patio, puede no tener ninguna superficie lo bastante fría y no mancharse nunca. El vapor no desaparece por eso: sale por la puerta y va a condensar en la primera superficie fría que encuentra, ya en otra estancia.

Y hay señales que apuntan a un mecanismo que no es condensación: una mancha justo debajo del baño del piso de arriba o alrededor de un bajante, humedad en la parte baja de la pared que sube desde el suelo, o manchas que crecen solo después de episodios de lluvia o de viento de mar. Filtraciones, capilaridad y entradas de agua son cosas distintas, con soluciones distintas, y no se distinguen con fiabilidad sin verlo en la vivienda. Insistir en la ventilación cuando hay una fuga solo alarga el daño.

Si la humedad persistente ya ha derivado en moho visible, no conviene convivir con él: las guías de la Organización Mundial de la Salud sobre humedad y moho respaldan relacionar la humedad interior persistente y el moho con síntomas respiratorios. Retirar el moho existente y corregir el aire son dos trabajos distintos, y corregir el aire no garantiza que no vuelva.

Con el patrón identificado, la decisión deja de ser la misma para todos. Si el baño es el origen, el trabajo está en la estancia: por dónde entra el aire, dónde se extrae y cuánto rato. Si el baño solo es el escaparate, comprar otro extractor es empezar por el final.

Fuentes

Las afirmaciones técnicas y normativas de esta página se apoyan en las siguientes fuentes.

  1. Documento Básico HS «Salubridad», Código Técnico de la Edificación — Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana / Código Técnico de la Edificación
  2. Guia d’aplicació del DB HS 3 — Qualitat de l’aire interior — Col·legi d’Arquitectes de Catalunya
  3. Ventilació mecànica controlada en habitatges — Generalitat de Catalunya — Departament d’Habitatge
  4. WHO Guidelines for Indoor Air Quality: Dampness and Mould — World Health Organization