Problemas de humedad y condensación
Problemas de humedad en un piso: leer el síntoma antes de actuar
Las tres guías de esta sección describen el mismo fenómeno en tres momentos distintos: cuando solo hay agua en el cristal, cuando ya hay mancha en la pared y cuando todo empezó justo después de una reforma. Antes de decidir qué hacer conviene saber en cuál de los tres estás, porque la medida que resuelve uno puede no tocar nada en los otros.
En esta sección
- Condensación en las ventanas: lo que el cristal avisa antes que la pared
El primer aviso y el más fácil de interpretar: el agua del vidrio significa una cosa distinta según esté por dentro, por fuera o entre los dos cristales.
- Condensación en las paredes: el mecanismo y las tres palancas
El mismo fenómeno cuando ya ha llegado al muro. Qué tres factores actúan a la vez y por qué la mancha sale donde no se genera el vapor.
- Condensación después de cambiar las ventanas: qué ha cambiado en realidad
Para el caso que tiene fecha: ventanas nuevas, vivienda más estanca y una vía de renovación de aire que desaparece sin sustituto.
El agua que ves ya estaba dentro de casa
Esa es la diferencia entre esta familia de páginas y el resto de humedades. En una condensación no entra agua por ningún sitio: el vapor que producen las duchas, la cocina, la ropa tendida dentro y las propias personas se vuelve líquido en cuanto encuentra una superficie por debajo de su punto de rocío.
De ahí salen los tres síntomas de esta sección. No son tres averías, son tres fotogramas del mismo proceso.
Por qué el recorrido empieza en el cristal
Un vidrio es delgado, no acumula calor y da directamente a la calle, así que suele ser la primera superficie de la habitación en bajar del punto de rocío. Cuando el agua ha llegado al muro o al fondo de un armario, el mecanismo lleva funcionando bastante más tiempo.
Por eso la primera guía no es la versión pequeña de la segunda. Es la que permite recorrer la casa entera una mañana temprano y salir con un mapa: en qué habitaciones hay agua, en qué parte del hueco y qué puertas pasaron la noche cerradas.
La pregunta que más ordena el caso: ¿desde cuándo?
Antes que cualquier medición está la fecha. Una humedad que ha estado siempre y otra que arrancó un mes concreto —después de cambiar la carpintería, de cerrar una galería, de que en casa vivan más personas— piden lecturas distintas aunque la mancha se parezca.
Cuando la respuesta es "desde la obra", la tercera guía va primero: lo que ha cambiado no es cuánto vapor se genera, sino por dónde se iba.
Lo que estas páginas no pueden decidir por ti
No toda la humedad es condensación. Una filtración, una humedad que sube desde el terreno o una entrada de agua de lluvia son mecanismos distintos, se corrigen de otra manera y no se separan con fiabilidad sin ver la vivienda. Renovar mejor el aire no los toca.
Tampoco hay aquí un dictamen sobre tu caso, ningún cálculo de caudales ni ningún servicio. Y nada de lo que se explica pasa por abrir un conducto comunitario, manipular una instalación eléctrica o aplicar productos sobre el moho.
Antes de comprar un aparato
En una condensación actúan tres cosas a la vez: el vapor que se genera dentro, el aire que se renueva y la temperatura de las superficies más frías. Toda medida que funcione mueve alguna de las tres, y hay un gesto que no mueve ninguna: secar el cristal cada mañana.
Averiguar cuál de las tres tienes peor cuesta una semana de mirar y no cuesta dinero. Es exactamente lo que estas tres páginas están escritas para ayudarte a hacer.
Y conviene hacerlo aquí, no con consejos importados: en la costa mediterránea los inviernos son suaves y húmedos y los veranos calurosos y húmedos, de modo que las recetas pensadas para climas fríos y secos no encajan tal cual.