Sistemas de ventilación
Ventilación de doble flujo: dos redes de conductos y un equilibrio medido
El doble flujo no es «simple flujo con recuperador». Es un sistema con dos redes y dos ventiladores: uno extrae de baños y cocina, otro impulsa aire exterior filtrado a los dormitorios y al salón. Eso permite elegir qué aire entra y por dónde, y a cambio exige espacio de conductos, dos pasos de fachada, filtros y un equilibrado medido. Sin ese equilibrado, el caudal de proyecto se queda en el papel.
En esta página
- Aire exterior y superficies frías
- Aire interior, cálido y húmedo
Equilibrado quiere decir que la vivienda ni empuja ni aspira
En simple flujo hay un ventilador y una red: se extrae de baños y cocina, y el aire de reposición entra por donde puede, sea un aireador de la carpintería, la holgura de una ventana, el cajón de una persiana o la puerta del rellano. La vivienda queda en ligera depresión y el aire llega por el camino de menor resistencia, que no siempre es el que uno elegiría.
El doble flujo elimina esa indeterminación. Hay dos ventiladores y dos redes: una extrae de las estancias húmedas y otra impulsa aire exterior en dormitorios y salón. Cuando ambos caudales se ajustan a valores parecidos, la vivienda trabaja cerca de la presión exterior y la entrada de aire deja de ser un accidente de la construcción para convertirse en una decisión de proyecto.
Lo que no cambia es el recorrido interior. El Documento Básico HS 3 organiza la vivienda igual en los dos casos: el aire se admite en las estancias secas, atraviesa la vivienda y se extrae de las húmedas. En doble flujo sigue haciendo falta que el aire pueda pasar del dormitorio al pasillo y del pasillo al baño. Dos redes de conductos no sustituyen a la holgura bajo una puerta: si la puerta cierra a ras y no hay rejilla de paso, la impulsión se encuentra con una habitación estanca y los dos ventiladores acaban trabajando el uno contra el otro.
Impulsar es lo único que permite elegir qué aire entra
Un sistema que solo extrae no decide nada sobre el aire que entra: entra el que haya al otro lado de la abertura más próxima, con su polvo, su ruido y su humedad. Impulsar por conducto cambia cuatro cosas a la vez.
Se puede filtrar. El aire de impulsión atraviesa un filtro antes de llegar al dormitorio. En un piso sobre una calle con tráfico, junto a una obra o expuesto al polen de primavera, esa es la diferencia práctica más visible frente al simple flujo, por delante de cualquier consideración energética.
Se puede elegir el punto de toma. Con conductos, la toma de aire exterior no tiene por qué estar donde está la estancia. Un dormitorio que da a un patio de luces húmedo y poco movido puede recibir aire tomado de la fachada de calle, y un piso sobre una vía ruidosa puede tomarlo de un patio interior tranquilo. Esa elección no existe cuando la entrada de aire es un agujero en la ventana de cada habitación.
Se puede atemperar antes de soltarlo. Impulsar aire exterior directamente sobre una cama en enero se nota, y por eso las unidades de doble flujo llevan un intercambiador que templa el aire de impulsión con el que sale. Cómo funciona ese intercambiador y cuánto recupera es otro asunto; lo que importa aquí es que solo se puede templar el aire que entra si entra por un conducto.
Se puede ventilar con las ventanas cerradas. La renovación deja de depender de acordarse de abrir. En una habitación que da a una calle ruidosa, o en una noche de verano húmeda y calurosa en la que abrir no refresca, eso es justamente lo que se está comprando.
Dos redes dentro de un piso que ya está construido
Es fácil centrar la decisión en la unidad, y la unidad es la parte sencilla. Lo que determina si el sistema cabe es todo lo demás:
- Un sitio para la unidad, con acceso frontal cómodo. Falso techo de pasillo, un armario, la galería o un cuarto de instalaciones. Si para abrirla hay que desmontar un techo, los filtros se cambian una vez y no vuelven a cambiarse.
- Dos pasos al exterior: toma de aire exterior y expulsión, suficientemente separados para que lo expulsado no se vuelva a aspirar. Afectan a la fachada, al patio o a la cubierta, y en un edificio en régimen de propiedad horizontal no son una decisión individual.
- La red de impulsión hacia dormitorios y salón, con sus difusores.
- La red de extracción desde baños y cocina, con sus bocas.
- Cajas de distribución donde cada red se reparte, normalmente cerca de la unidad.
- Desagüe de condensados, porque el intercambiador produce agua cuando trabaja con aire caliente y húmedo por un lado y frío por el otro.
- Alimentación eléctrica propia y un punto de control accesible, no escondido detrás de un mueble.
El cuello de botella suele ser la altura. Un conducto no ocupa solo su diámetro: hay que sumar aislamiento, soportes y el propio falso techo, y ese paquete se descuenta de la altura libre. Por eso el trazado se apoya en el pasillo, que es la espina natural de una distribución, y por eso cruzar una viga o un muro de carga deja de ser un detalle de obra para convertirse en el punto donde se decide el proyecto. Los estudios de campo sobre reformas con ventilación equilibrada en viviendas existentes en España describen exactamente ese tipo de limitación: el problema no es el equipo, es el recorrido.
Hay un detalle que conviene no mezclar. El HS 3 exige en la cocina una extracción específica para los humos y vapores de cocción, aparte de la ventilación general de la vivienda. La campana tiene su propia salida y no se conecta a la red de extracción del doble flujo: son dos cosas distintas que a veces se dibujan juntas por error.
Un caudal que nadie ha medido no existe
Aquí es donde se separan los sistemas que funcionan de los que solo están instalados.
El proyecto fija un caudal para cada estancia. La instalación, tal y como queda, reparte el aire según las resistencias reales de cada tramo: el difusor más próximo a la unidad recibe de más y el dormitorio del fondo, al final de tres codos, recibe de menos. Entre una cosa y otra está el equilibrado: medir en cada difusor y en cada boca, actuar sobre las compuertas o sobre los propios terminales, y repetir. Es un trabajo iterativo, porque cada ajuste redistribuye el aire y desajusta lo que ya estaba bien.
Al terminar deben cumplirse dos condiciones. Cada estancia recibe o extrae lo previsto, dentro de una tolerancia, y la suma de la impulsión se parece a la suma de la extracción. Si esa segunda condición no se cumple, se han instalado dos redes para acabar presurizando o deprimiendo la vivienda, que es justo lo que el doble flujo venía a evitar.
Y tiene que quedar por escrito: caudales medidos punto por punto y velocidad de la unidad a la que se midieron. Sin esa hoja, al cabo de unos años no hay manera de distinguir un sistema que se ha desajustado de uno que nunca estuvo ajustado.
Cómo se reconoce un doble flujo que nunca se equilibró:
- un dormitorio donde no se nota nada bajo el difusor, mientras otro resulta molesto;
- un terminal que silba, señal de que por ahí pasa mucho más aire del previsto;
- un baño que sigue tardando en despejarse pese a tener boca de extracción;
- la unidad puesta en una velocidad alta permanente para compensar, con el ruido y el consumo que eso implica;
- puertas que dan un portazo o cuesta abrir, indicio de que la vivienda no está donde debería en presión.
Conviene saber en qué marco se mueve todo esto. Un sistema de este tipo es una instalación térmica fija y entra en el ámbito del RITE, que ordena obligaciones de diseño, ejecución, mantenimiento e inspección, con un alcance documental que depende del tipo y del tamaño de la instalación. En Cataluña, las empresas que ejecutan trabajos de ámbito RITE han de estar inscritas en el registro de seguridad industrial competente. El equilibrado y su hoja de caudales no son, por tanto, un añadido del presupuesto: son la parte del trabajo que demuestra que lo instalado entrega lo que el proyecto decía.
Doble flujo o simple flujo: qué se compara de verdad
| Lo que se decide | Simple flujo | Doble flujo |
|---|---|---|
| Entrada de aire | Por aberturas de admisión en las estancias secas | Por conducto, con difusores y caudal ajustable |
| Filtración del aire que entra | No la hay como tal | Filtro en la impulsión |
| Obra en un piso existente | Una red y una salida | Dos redes, dos pasos al exterior y sitio para la unidad |
| Puesta en marcha | Ajuste sencillo | Equilibrado medido punto por punto |
| Mantenimiento | Bocas y conductos | Además, filtros con calendario y condensados |
| Aire que llega en invierno | A temperatura exterior | Atemperado por el intercambiador |
En un invierno mediterráneo suave y húmedo, el argumento que empuja al doble flujo en climas continentales —el ahorro de calefacción— pesa menos, porque la diferencia de temperatura entre dentro y fuera es menor durante menos horas al año. Lo que sí se sostiene en la costa catalana es lo otro: filtrar, decidir de dónde se toma el aire, no soltar aire frío directamente en un dormitorio y poder renovar sin abrir. En verano, en cambio, conviene no esperar de más: la impulsión introduce aire exterior, no lo enfría ni lo seca.
Queda una comparación que no cabe en ninguna tabla y que decide más que la anterior. Un simple flujo bien ejecutado —aberturas de admisión libres, bocas limpias, puertas con paso de aire y caudales comprobados— renueva mejor que un doble flujo mal equilibrado y con los filtros saturados. La elección honesta no es entre dos sistemas ideales, sino entre lo que cada uno exige para seguir funcionando dentro de cinco años.
Los filtros son el consumible que sostiene el equilibrio
Un doble flujo filtra en las dos corrientes por motivos distintos. El filtro de impulsión es el que hace verdadera la frase «aire filtrado»; el de extracción está sobre todo para que la grasa de la cocina y las pelusas de la vivienda no acaben dentro del equipo.
Lo interesante es que el filtro no es un accesorio del mantenimiento, es una pieza del equilibrio. A medida que se colmata, su pérdida de carga sube, el ventilador de impulsión mueve menos aire y la extracción, que no ha cambiado, se impone. La vivienda se va deslizando hacia la depresión: el mismo escenario del simple flujo, pero con mucho más equipo instalado y con la sensación de que todo sigue funcionando porque la unidad hace ruido.
De ahí que el acceso condicione el resultado más que la calidad del filtro. Un registro a la altura de la mano se abre; un filtro detrás de una placa de yeso atornillada, no. El intervalo lo fija el fabricante, pero el aire de la costa —salino, húmedo, con lluvias que arrastran polvo— y el de una calle urbana no ensucian igual: lo razonable es mirar el filtro antes de que toque cambiarlo y aprender el ritmo real de esa vivienda.
Con los conductos pasa algo parecido, y en sentidos opuestos. La red de impulsión transporta aire ya filtrado y se mantiene limpia mucho tiempo. La red de extracción transporta aire de baño y de cocina, y no.
Preguntas que deciden si el doble flujo encaja en tu piso
- ¿Hay recorrido? Antes que ningún equipo, mira si existe un camino continuo para dos redes y con qué altura libre te quedas. Si no lo hay, la discusión sobre modelos es teórica, y la alternativa razonable pasa por soluciones por estancia y no por un sistema centralizado.
- ¿El problema actual es del sistema o de un detalle? Un baño que no despeja puede ser una puerta sin holgura, una rejilla pintada o un conducto obstruido. Corregir lo barato y volver a comprobar es un paso previo, no una pérdida de tiempo: evita instalar un sistema completo para resolver algo que se resolvía en la puerta.
- ¿De quién es el conducto y de quién es la fachada? Si la extracción actual va a un shunt del edificio o si los pasos al exterior tocan la fachada, hay una decisión de comunidad por medio y conviene saberlo antes de encargar nada.
- ¿Quién va a cambiar los filtros? En una vivienda ocupada de forma intermitente, como una segunda residencia en la costa, un sistema que depende de un consumible con calendario tiene bastantes números para acabar desatendido.
- ¿Qué se quiere resolver exactamente? Condensación en un solo dormitorio, olores en el baño interior, ruido de calle, polen: no son el mismo problema y no piden la misma respuesta. El doble flujo es una respuesta muy grande para una pregunta local.
- ¿Llega antes el proyecto o el equipo? Si la conversación empieza por una marca y un modelo en lugar de por caudales por estancia, trazado y punto de toma, falta el paso previo. El equipo es la última decisión, no la primera.
Fuentes
Las afirmaciones técnicas y normativas de esta página se apoyan en las siguientes fuentes.
- Ventilació mecànica controlada en habitatges — Generalitat de Catalunya — Departament d’Habitatge
- Documento Básico HS «Salubridad», Código Técnico de la Edificación — Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana / Código Técnico de la Edificación
- Heat-recovery ventilation modelling and cost-benefit analysis across Spain — Environmental and Climate Technologies (10.2478/rtuect-2025-0071)
- MVHR retrofit field study in a heritage dwelling in Spain — Sustainability (MDPI 17/18/8493)
- Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RD 1027/2007, texto consolidado) — Boletín Oficial del Estado