Revisión y mantenimiento

Mantenimiento de la ventilación: cómo saber si sigue funcionando

Comprobar la ventilación de una vivienda es responder cinco preguntas: si cada estancia húmeda tiene por dónde salir el aire, si pasa algo por ahí ahora mismo, si sigue pasando con la puerta cerrada, si falla una estancia o todas, y si vuelve algún olor que no es tuyo. Se hace en veinte minutos y sin herramientas, pero acaba donde empiezan los cables, los conductos compartidos y la cubierta.

Última revisión: Contenido informativo. No sustituye una inspección técnica presencial ni un proyecto firmado por un profesional competente.

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Por eso la comprobación se hace dos veces: la misma boca puede tirar con la puerta abierta y quedarse casi sin caudal con la puerta cerrada, porque el aire de reposición no encuentra por dónde entrar. Un extractor solo funciona si el aire puede entrar al baño por debajo de la puerta. Funciona Baño Paso bajo la puerta Extractor Puerta sellada Baño Apenas extrae
Por eso la comprobación se hace dos veces: la misma boca puede tirar con la puerta abierta y quedarse casi sin caudal con la puerta cerrada, porque el aire de reposición no encuentra por dónde entrar.
  • Aire exterior y superficies frías
  • Aire interior, cálido y húmedo

Cinco preguntas que se responden sin herramientas

Una revisión doméstica no da cifras: reúne indicios. Estas cinco comprobaciones ayudan a localizar qué conviene revisar primero —una rejilla, una puerta, el recorrido de toda la vivienda o algo que queda fuera de tu alcance—, pero no miden caudal ni sustituyen un diagnóstico. El material es una hoja de papel de cocina y la linterna del móvil.

1. ¿Cada estancia húmeda tiene por dónde salir el aire? Recorre la casa apuntando todas las aberturas que encuentres: aireadores en la carpintería o sobre el vidrio, rejillas de paso y holgura bajo las puertas, bocas de extracción en el techo o en la pared del baño y de la cocina, y la campana. Esa lista es el mapa del resto de la revisión. Que un baño interior no tenga ninguna boca ya es información; que aparezca una que no habías visto nunca, también.

2. ¿Pasa aire por ahí ahora mismo? Con el aparato en marcha y la puerta abierta, acerca el papel a la boca y suéltalo. Si se queda pegado, hay caudal. Si cae, no lo hay o no basta. La mano no sirve para esto: a los caudales de una vivienda no se nota casi nada en la palma, y así una boca que ya no tira puede pasar por buena. Si la extracción no lleva ventilador y sale a un conducto vertical compartido, el tiro depende de la temperatura y del viento: un mediodía suave de otoño no concluye nada, así que repite la prueba una mañana fría y un día de viento.

3. ¿Sigue pasando con la puerta cerrada? Repite lo mismo con la puerta como la dejas al ducharte. Esta segunda respuesta es la que cambia el diagnóstico, y tiene sección propia unas líneas más abajo.

4. ¿Falla una estancia o fallan todas? Haz la prueba en cada boca de la casa, no solo en la que te molesta. Que falle únicamente el baño pequeño señala ese baño, esa puerta y ese conducto. Que fallen todas señala el recorrido general de la vivienda o la instalación entera. Son dos conversaciones distintas, con interlocutores distintos.

5. ¿Vuelve algo que debería haberse ido? Olores de cocina, de tabaco o de detergente que no son tuyos entrando por la boca del baño indican que, en algún momento del día, el aire circula en sentido contrario. Apunta a qué hora ocurre y no tapes la boca: taparla no corrige el sentido del aire, solo elimina la extracción. Un matiz que ahorra disgustos: el olor a alcantarilla no es ventilación, sino un sifón seco —típico de un baño que no se usa—, y un vaso de agua en cada desagüe lo descarta en un minuto.

Si con la puerta cerrada deja de tirar, el aparato no está averiado

Un ventilador no fabrica aire: lo saca. Para que salga un caudal por el conducto tiene que entrar el mismo caudal por otro sitio. Una puerta que ajusta perfectamente, sin holgura inferior ni rejilla de paso, es una causa fácil de pasar por alto cuando un extractor parece averiado sin estarlo.

El recorrido que describe el DB-HS3 para una vivienda es exactamente ese: el aire entra por las estancias secas —dormitorios y salón—, atraviesa la zona de circulación y se extrae en las húmedas antes de salir al exterior. Las aberturas de paso entre estancias no son un detalle de carpintería, son una pieza del circuito. Cuando desaparecen, el circuito se rompe justo por el punto más barato de reparar.

Se rompe sin ruido y sin que nadie tome una decisión: una estantería delante de la rejilla de paso, una alfombra gruesa contra la puerta del baño, todos los aireadores cerrados en enero. Por separado, cada cosa parece inofensiva.

Y hay un segundo escalón que casi nunca se mira. Ese aire de reposición llega desde el resto de la vivienda, que a su vez tiene que tomarlo del exterior. En un piso con aberturas a una sola fachada, o con el baño y la cocina dando a un patio de luces, con todo cerrado y los aireadores tapados, el extractor acaba cogiendo aire por donde puede: por el conducto de otro local húmedo, por la campana o por la caja de la persiana. Ahí aparecen los olores del vecino, y ahí sellar la boca empeora la ventilación de toda la casa.

Leer una rejilla antes de limpiarla

Anota lo que encuentras antes de tocar nada: el estado de una boca es parte del diagnóstico y desaparece con el primer trapo. Con la linterna a ras de pared, mirando de refilón, se ve lo que de frente no se ve.

  • Un halo oscuro en la pared alrededor de una boca significa que por ahí ha pasado aire mucho tiempo: las partículas se quedan en el borde del paso. Es sucio, pero es buena señal.
  • Una boca sin ninguna marca, en un baño con años de uso, dice lo contrario, y conviene confirmarlo con el papel.
  • La pintura es el enemigo silencioso. Un repintado general con las rejillas puestas puede dejar las lamas casi unidas. Desde abajo no se aprecia; con la linterna y de lado, sí. Lo mismo vale para los aireadores de la carpintería, que no se pintan nunca.
  • La cinta, el cartón o una bolsa puestos para cortar el frío suelen llevar ahí más tiempo del que nadie recuerda, y a veces vienen del ocupante anterior.
  • Las rejillas regulables pueden estar cerradas desde antes de que vivieras allí: si las lamas giran o hay una ruedecita, comprueba la posición. Los aireadores que abren y cierran solos según la humedad del aire funcionan bien precisamente porque nada los bloquea: ni pintura, ni cinta, ni una cortina pegada delante.

La cocina tiene dos cosas distintas

El DB-HS3 pide en la cocina una extracción específica para los humos de la cocción, además de la ventilación general de la vivienda. La campana no sustituye a la boca general y la boca general no retira el humo de un sofrito. Y si la campana es de recirculación —el aire sale por su parte alta y no va a ningún conducto—, devuelve a la cocina el aire filtrado: el filtro de carbón es una pieza de confort, no de ventilación, y el vapor sigue dentro de casa.

Qué necesita cada pieza, y por qué no hay un calendario

Una cifra redonda sacada de un folleto no dice nada de tu caso. Mandan tres cosas a la vez: el manual del equipo, el estado que ves y el entorno. Los filtros de un piso en una ronda con tráfico denso no duran lo mismo que los de uno en una calle interior, y unas obras en la finca de enfrente los envejecen de golpe.

PiezaLa señal de que tocaQuién lo hace
Rejillas y bocas de extracciónPolvo compactado entre lamas, grasa, sección de paso reducidaResidente, con agua templada y jabón, desmontando solo lo que sale sin herramientas
Filtros metálicos de la campanaGrasa al tacto, más ruido, el vaho tarda más en irseResidente, según cuánto y cómo se cocine
Filtro de carbón de una campana de recirculaciónVuelven los olores; no se lava, se sustituyeResidente, con la referencia del fabricante
Aireadores y entradas de aire de las estancias secasPolvo, insectos, capas de pintura, cinta de algún inviernoResidente, siguiendo el manual; nunca pintarlos ni taparlos
Filtros de un equipo de doble flujo o recuperadorEl caudal baja antes de que el filtro parezca sucio; el equipo suele avisarResidente si el fabricante prevé una tapa accesible
Ventilador, intercambiador, conductos y registrosEnsuciamiento interno, caudales descompensados, desgasteEmpresa mantenedora, no residente

Dos apuntes prácticos. El día que cambies un filtro, fotografía la etiqueta: la referencia exacta es lo que evita comprar después uno que no ajusta y dejar el equipo trabajando con una fuga de aire sin filtrar. Y una rejilla se lava desmontada y se monta seca; si vuelve húmeda, el polvo se le pega el primer día.

La línea que no se cruza

Tres preguntas antes de seguir adelante: ¿hay que tocar cables? ¿lo que voy a abrir da servicio a más de una vivienda? ¿tengo que subirme a algo? Un solo sí, y la revisión doméstica ha terminado.

  • Nada que implique cables. Muchos extractores de baño no tienen enchufe: están conectados al circuito del alumbrado. Sacar el cuerpo del aparato, sustituirlo o cambiar cómo se enciende es una intervención eléctrica, no una limpieza. Si para continuar hay que quitar los tornillos que sujetan el aparato a la pared o al techo, ahí se acaba.
  • Los conductos comunitarios y los shunts, nunca. No abras registros, no metas tubos ni varillas, no intentes desatascarlos por tu cuenta. Un conducto vertical compartido da servicio a varias viviendas y lo que hagas dentro cambia el tiro de las demás. Eso se trata con la comunidad y con una empresa.
  • Biocidas, desinfecciones y ozono, no. Pulverizar productos dentro de una boca o de un conducto es una actividad con requisitos propios para quien la ejerce profesionalmente, y en casa no arregla nada: un olor tapado sigue siendo un caudal insuficiente.
  • Fachada, cubierta y patios, tampoco. La rejilla exterior, el sombrerete y el último tramo del conducto quedan fuera de lo que se mira con una escalera doméstica. Es trabajo en altura.
  • Un recuperador no se abre más allá de la tapa de filtros. El intercambiador, el ventilador y el equilibrado de caudales forman parte del mantenimiento técnico.
  • Y uno que no es peligroso, pero lo estropea todo: tapar rejillas en invierno. Quita la sensación de corriente fría y deja la humedad dentro.

Cuando la vivienda cambia, la revisión caduca

Una instalación puede seguir intacta y haber dejado de funcionar, porque lo que ha cambiado no es el aparato sino el recorrido del aire. Estas obras lo cambian:

  • Un suelo nuevo colocado sobre el antiguo: las puertas suben de cota y la holgura inferior desaparece.
  • Puertas nuevas con junta perimetral, elegidas por el ruido o por el aislamiento, que cierran el paso de aire sin que nadie lo decidiera.
  • Ventanas mucho más herméticas. No crean humedad: eliminan unas infiltraciones incontroladas que la vivienda estaba usando sin que nadie lo hubiera planificado, y dejan al descubierto si el recorrido previsto era suficiente.
  • Una galería o un balcón cerrados: la estancia que tomaba aire del exterior pasa a tomarlo de un espacio cerrado.
  • Un falso techo con el tubo flexible aplastado, descolgado o con más codos de los que tenía.
  • Una campana conectada a un conducto que no era para eso, o una boca general tapada en la reforma del baño.

Después de cualquiera de ellas, las cinco preguntas se vuelven a hacer. Y en un piso recién comprado o recién alquilado se hacen al entrar: lo que encuentres el primer mes es el punto de partida contra el que compararás todo lo demás.

Cuando el mantenimiento lo hace una empresa

Una instalación de ventilación fija no es un electrodoméstico. El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, el RITE, regula las instalaciones térmicas fijas —calefacción, refrigeración y ventilación— y abarca el diseño, la ejecución, el uso, el mantenimiento y la inspección; el texto vigente es el Real Decreto 1027/2007 con sus modificaciones posteriores, entre ellas el Real Decreto 178/2021. Las empresas que ejecutan y mantienen instalaciones dentro de ese ámbito deben estar inscritas en el registro de agentes de la seguridad industrial de Cataluña.

Qué operaciones concretas y con qué periodicidad se exigen depende del tipo de instalación y de su potencia: el reglamento fija umbrales, y por encima de ellos las obligaciones de mantenimiento y de registro documental son más exigentes. Quien tiene que concretarlo para tu caso es quien legalizó la instalación o la empresa que la mantiene, no un texto general como este.

Ser el cliente de ese mantenimiento se ordena bien en tres momentos:

  • Antes. Reunir lo que tienes: manual del equipo, documentación de la instalación y, si existe, el certificado correspondiente. Es lo que menos se pide al comprar o alquilar y lo que más falta hace después.
  • Durante. Pedir que se mida y que quede escrito: qué se ha revisado, qué valor ha salido en cada boca, qué pieza se ha sustituido y con qué referencia. Una visita que solo deja una factura no permite saber nada.
  • Después. Comparar con la visita anterior. Un caudal que baja año tras año en la misma boca cuenta algo que ninguna revisión aislada cuenta.

Queda una frontera que conviene tener clara desde el principio: el conducto vertical, la salida a cubierta y los registros comunes no son de la vivienda. Llevarlo a la comunidad con datos concretos —qué bocas, qué días, qué olores, a qué hora— funciona mucho mejor que llevar una queja.

Lo que solo se sabe midiendo

Hay un punto en el que la observación ya ha dado todo lo que puede dar. Estas señales lo marcan:

  • el papel se cae con la puerta abierta, la boca limpia y el aparato en marcha;
  • falla en todas las estancias húmedas, no solo en una;
  • entran olores de otras viviendas por la boca de forma repetida;
  • el equipo hace un ruido nuevo, vibra, o el caudal vuelve a caer poco después de cambiar los filtros;
  • la condensación y la sensación de aire cargado siguen ahí después de varias semanas corrigiendo hábitos, puertas y rejillas.

Medir es otra cosa que mirar: comprobar el caudal en cada boca con el instrumento adecuado, contrastarlo con lo que preveía el proyecto según el DB-HS3 y revisar el estado real del conducto. Es presencial por definición, y no hay fotografía ni descripción telefónica que lo sustituya.

Conviene saber, además, que una medición puede terminar diciendo que el caudal está bien. No es un mal resultado: descarta la instalación y devuelve el foco a donde debe estar, que es la humedad que se genera dentro de casa, las superficies frías donde condensa o una entrada de agua que nunca tuvo nada que ver con el aire.

Fuentes

Las afirmaciones técnicas y normativas de esta página se apoyan en las siguientes fuentes.

  1. Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RD 1027/2007, texto consolidado) — Boletín Oficial del Estado
  2. Instal·lacions tèrmiques en els edificis: tràmits i empreses habilitades — Generalitat de Catalunya — Canal Empresa
  3. Real Decreto 178/2021, modificación del RITE — Boletín Oficial del Estado
  4. Documento Básico HS «Salubridad», Código Técnico de la Edificación — Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana / Código Técnico de la Edificación
  5. Ventilació mecànica controlada en habitatges — Generalitat de Catalunya — Departament d’Habitatge