Ventilación y climatización

El aire acondicionado no renueva el aire: qué hace y qué no

Un aire acondicionado doméstico corriente no trae aire de la calle. Coge el que ya hay en la habitación, lo enfría, le quita algo de agua y lo devuelve al mismo sitio; entre la unidad interior y la exterior solo circula refrigerante. Enfriar y renovar son dos funciones distintas: el aparato baja los grados, pero el CO₂, los olores y lo que se acumula con las ventanas cerradas siguen ahí hasta que el aire se cambia.

Última revisión: Contenido informativo. No sustituye una inspección técnica presencial ni un proyecto firmado por un profesional competente.

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Un split coge el aire de la habitación y se lo devuelve más frío. Por la fachada solo pasa el refrigerante, que en ningún momento se mezcla con el aire que respiras. Un aire acondicionado doméstico típico recircula el aire de la misma habitación: no aporta aire exterior. No entra aire exterior Habitación Unidad interior El mismo aire interior Unidad exterior Solo refrigerante
Un split coge el aire de la habitación y se lo devuelve más frío. Por la fachada solo pasa el refrigerante, que en ningún momento se mezcla con el aire que respiras.
  • Aire exterior y superficies frías
  • Aire interior, cálido y húmedo

Por la pared solo pasan dos tubos de cobre

Esto se comprueba desde el balcón, sin desmontar nada. Donde el aparato atraviesa la fachada hay un manguito con dos tubos de cobre forrados, una manguera fina de desagüe y un cable eléctrico. No hay ningún conducto de aire. Para que lo hubiera haría falta un agujero de otro tamaño: el aire ocupa volumen y necesita sección, mientras que el refrigerante viaja por un tubo del grosor de un dedo.

La unidad interior es, en el fondo, un ventilador soplando sobre un intercambiador frío. Aspira el aire de la habitación por la parte de arriba, lo pasa por la batería y lo devuelve por delante unos grados más frío. El mismo aire, dando vueltas.

La unidad exterior se ocupa de la otra mitad del trabajo: suelta a la calle el calor que la interior ha recogido. Lo que circula entre las dos es refrigerante en circuito cerrado, y ese circuito no toca en ningún momento el aire que respiras. Si lo tocara, sería una avería.

De ahí la consecuencia que ordena toda esta página: el aparato puede funcionar seis horas seguidas en una habitación cerrada sin que entre ni salga aire de esa habitación.

Por qué parece aire nuevo cuando solo es aire frío

La confusión tiene una base real. Al entrar en una habitación climatizada notas tres cosas a la vez: menos grados, menos agua en el aire y una corriente moviéndose. Las tres se parecen bastante a lo que sentirías abriendo la ventana una mañana de octubre, y acaban agrupadas bajo la misma etiqueta mental: aire fresco.

A eso se le suma algo más simple. El olor propio de una casa deja de notarse cuando llevas un rato dentro; no desaparece, dejas de registrarlo. Quien entra de la calle lo nota y tú no. Así que la habitación cerrada tampoco te avisa por el olfato.

Ninguna de esas señales informa sobre lo que hay en el aire. La temperatura no dice cuánta gente ha respirado en la habitación, ni cuántas horas lleva cerrada, ni qué se ha cocinado antes. Un aire fresco puede llevar toda la tarde sin cambiarse, y un aire caluroso puede acabar de entrar por la ventana.

Hay además una trampa de vocabulario. Cuando el mando tiene un modo llamado «Ventilación», «Ventilador» o «Fan», ese botón apaga la parte de frío y deja el ventilador girando: mueve el aire de la habitación y no aporta ni un metro cúbico de aire exterior. La palabra es la misma que usa la normativa para una cosa completamente distinta.

Lo que sí hace, incluida el agua que gotea en la fachada

Conviene decirlo con claridad, porque esta página no va contra el aparato: hace bien dos cosas y una de ellas suele pasar desapercibida.

Saca calor de la habitación. No lo destruye ni lo disimula: lo transporta al exterior. En un verano mediterráneo eso no es poca cosa, y ningún gesto de ventilación lo sustituye cuando fuera hay más grados que dentro.

Seca el aire, aunque no se lo hayas pedido. La batería de la unidad interior trabaja por debajo del punto de rocío del aire de la habitación, así que el vapor condensa sobre ella, escurre a una bandeja y sale por la manguera de desagüe. Ese chorrito que cae a la fachada es agua que estaba en el aire de tu salón: la que exhaláis, la de la ducha, la de la olla. Por eso una habitación climatizada se nota más seca, y por eso en la costa el mismo número de grados resulta más llevadero con el aparato en marcha que sin él.

El filtro es otra historia. La rejilla lavable retiene pelusa y polvo grueso, y su función principal es proteger el intercambiador. Limpiarla mejora el rendimiento de la máquina; no convierte al aparato en un tratamiento del aire.

Sobre el modo «Dry» o «Deshumidificar»: enfría más despacio para que la batería tenga tiempo de condensar más agua. Sigue siendo el mismo aire de la habitación, solo que con algo menos de vapor.

Y una precaución que importa. Que el aparato seque el aire mientras funciona no equivale a resolver una humedad. No actúa sobre una filtración, ni sobre una pared que se moja cuando el aparato está apagado, ni sobre el moho ya visible. Las guías de la Organización Mundial de la Salud sobre humedad y moho respaldan relacionar la humedad interior persistente y el moho con síntomas respiratorios, y esa es una situación que pide localizar la causa, no bajar la temperatura.

Lo que no puede hacer, por diseño

Todo lo que se acumula en una vivienda cerrada se acumula igual con el aparato encendido, salvo el calor y parte del vapor.

Qué se acumula con todo cerradoAire acondicionadoRenovación de aire
CalorLo saca a la calleSolo ayuda si fuera hay menos grados
Vapor de aguaRetira una parte mientras funcionaSale con el aire extraído
CO₂ de las personasNo lo retiraBaja al sustituir el aire
Olores de cocina, baño o mascotasLos reparte más fríosSe van si se extraen donde nacen
Humos de la cocciónNo los tocaExtracción específica en la cocina

El CO₂ es el caso más limpio de todos porque no admite atajos: lo exhalan las personas que están dentro y solo baja cuando ese aire se sustituye por otro. Ningún equipo que recircule puede retirarlo, por mucho frío que dé.

Con los olores pasa algo parecido y más engañoso, porque enfriarlos los atenúa un rato. Un olor de fritura no se elimina bajando la temperatura: se diluye si entra aire nuevo o, mucho mejor, se retira donde se produce. Por eso el Código Técnico exige en la cocina una extracción específica para los humos y vapores de la cocción, además de la ventilación general de la vivienda.

Una noche de agosto con todo cerrado

El caso donde esto se nota es siempre el mismo. Dormitorio, dos personas, ventanas cerradas para no perder el frío, persiana bajada y el split en modo noche.

A las tres de la madrugada el aparato ha cumplido: la habitación está fresca y el aire, más seco que al acostarse. También lleva cinco horas sin cambiarse. Al despertar, la sensación no es de calor sino de aire cargado, y por eso el gesto reflejo —bajar un grado más el termostato— no la corrige: está actuando sobre la única variable que ya estaba bien.

La geometría del piso decide cuánto se agrava. Con huecos en una sola fachada no hay recorrido posible cuando por fin se abre: el aire entra y sale por el mismo sitio. Si el dormitorio da a un patio de luces, el aire de ese patio está poco movido y suele venir húmedo, así que el mismo minuto de ventana rinde menos que hacia la calle.

Con todo cerrado, el recorrido que sí renueva es el que describe el Código Técnico: el aire entra por las estancias secas, atraviesa la vivienda y sale por baño y cocina hacia el exterior. Ese recorrido depende de dos cosas que el aire acondicionado no toca. La primera, que la extracción del baño y de la cocina siga funcionando de verdad. La segunda, que el aire pueda llegar hasta ellas: un extractor solo saca aire de una estancia si puede entrar aire por otro lado, y una puerta ajustada, sin holgura por debajo ni rejilla de paso, es una causa fácil de pasar por alto cuando un extractor parece no tirar.

Climatizar y renovar son dos funciones con reglas propias

No se trata de una preferencia editorial. En la normativa española son dos cosas separadas.

La renovación del aire de una vivienda la resuelve el Documento Básico HS 3 del Código Técnico de la Edificación mediante un recorrido: admisión en dormitorios y salón, paso por el interior de la vivienda, extracción en las estancias húmedas y salida al exterior. Un split no participa en ninguno de esos tres pasos. No admite aire, no lo extrae y no atraviesa nada.

Por otro lado, las instalaciones térmicas fijas de un edificio, incluidas las de ventilación, están reguladas por el RITE, el Real Decreto 1027/2007 con sus modificaciones posteriores, que fija criterios de diseño, montaje, mantenimiento e inspección. La ventilación, por tanto, no es un accesorio opcional de la climatización: tiene reglamento propio.

Sí existen equipos que introducen aire exterior de forma controlada —la ventilación mecánica de doble flujo, con recuperador o sin él—, pero eso es una instalación de ventilación, no un modo del aire acondicionado. Que un aparato de clima incorpore una toma de aire exterior no lo convierte en otra cosa: esa toma se dimensiona y se valora como ventilación, con su caudal.

Hasta dónde llega esta web con el aire acondicionado

El circuito de refrigerante es la frontera y no es una frontera arbitraria. Intervenir en él —cargarlo, vaciarlo, buscar una fuga, desmontar un equipo para trasladarlo— es trabajo certificado: el Real Decreto 115/2017 y el marco europeo de gases fluorados exigen certificación al personal y a las empresas que manipulan esos circuitos.

Por eso aquí el aire acondicionado aparece únicamente cuando aclara algo sobre ventilación, y no vas a encontrar contenido sobre instalación, averías, mantenimiento, recargas ni modelos. Si el aparato enfría menos que antes, hace ruido nuevo, se escarcha o gotea hacia dentro, eso es una cuestión del equipo y no de tu aire: son preguntas distintas y se resuelven en otro sitio.

Separa la queja: ¿tienes calor o tienes el aire cargado?

Antes de comprar nada o de cambiar la instalación, vale la pena identificar cuál de las dos molestias tienes, porque se parecen en la piel y no se arreglan igual.

  • La molestia baja en cuanto bajan los grados y vuelve cuando sube la temperatura. Es calor. El aparato es la herramienta correcta.
  • La molestia aparece tras varias horas con todo cerrado, no mejora tocando el termostato y desaparece a los pocos minutos de abrir. Es renovación. Ningún grado de más la resuelve.
  • Hay olor, y vuelve siempre en la misma estancia. Es una fuente concreta más una extracción que no está retirando lo que se produce ahí.
  • El aire se nota denso al despertar aunque la temperatura sea la correcta. Mira cuántas horas lleva ese aire sin sustituirse y qué recorrido tiene para salir del dormitorio.

En agosto es normal tener las dos a la vez, y ahí está el error que sale caro: tratar una queja de renovación subiendo la potencia de frío. Se cierra más, se gasta más y el aire sigue siendo exactamente el mismo de hace cinco horas.

Fuentes

Las afirmaciones técnicas y normativas de esta página se apoyan en las siguientes fuentes.

  1. Documento Básico HS «Salubridad», Código Técnico de la Edificación — Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana / Código Técnico de la Edificación
  2. Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RD 1027/2007, texto consolidado) — Boletín Oficial del Estado
  3. Real Decreto 115/2017, gases fluorados de efecto invernadero — Boletín Oficial del Estado
  4. Regulation (EU) 2024/573 on fluorinated greenhouse gases — Official Journal of the European Union / EUR-Lex
  5. WHO Guidelines for Indoor Air Quality: Dampness and Mould — World Health Organization