Ventilar sin aparatos
Ventilación natural: cómo se renueva el aire sin ventiladores
Sin equipos, el aire solo se mueve si hay una diferencia de presión entre dos puntos de la vivienda, y esa diferencia la crean el viento y la temperatura. De ahí sale todo: una ventana abierta renueva la habitación en la que estás, y hacen falta dos huecos en frentes distintos para renovar el piso entero. Y de ahí salen también los límites, porque ninguno de los dos motores se enciende a voluntad.
En esta página
- Aire exterior y superficies frías
- Aire interior, cálido y húmedo
Una ventana abierta no siempre es una entrada de aire
La escena es fácil de reconocer: se abre de par en par la ventana del salón, se deja media hora y, al cerrarla, el aire de la casa sigue pareciendo el mismo. No es una impresión. Una ventana abierta no mueve aire por sí sola; lo mueve si a un lado hay más presión que al otro.
Sin enchufar nada, solo hay dos cosas capaces de crear esa diferencia.
El viento. Al chocar contra una fachada genera sobrepresión en ella y, al mismo tiempo, succión en las caras opuestas y laterales del edificio. Si hay un hueco en cada zona, el aire entra por el primero y sale por el segundo.
La temperatura. El aire caliente del interior pesa menos, tiende a salir por las aberturas altas y deja entrar aire más frío por las bajas.
Los dos acaban haciendo exactamente lo mismo: una diferencia de presión entre dos puntos de la vivienda. Sin esa diferencia, la ventana abierta no es una entrada de aire, es un agujero.
De ahí sale la regla que lo decide todo: el aire no entra por una ventana, entra por un hueco y sale por otro. Con un solo hueco, el intercambio se produce en el plano mismo de la ventana —el aire interior sale por la parte alta mientras entra aire más frío por la baja— y se queda casi todo confinado en la estancia donde estás. Sirve para airear una habitación. No renueva una vivienda.
Conviene retener además un rasgo de los dos motores: son variables y no se encienden cuando uno quiere. Casi todos los límites que vienen después salen de ahí, no del tamaño de las ventanas.
Ventilación cruzada: qué hace falta para que haya corriente de verdad
Ventilación cruzada no significa «dos ventanas abiertas». Significa dos huecos sometidos a presiones distintas. Dos ventanas del mismo plano de fachada están prácticamente a la misma presión: abrirlas las dos mueve muy poco aire, por grandes que sean y por mucha calle que se vea desde las dos.
Lo que crea la corriente es el contraste entre ambientes exteriores distintos: la calle y un patio tienen exposición al viento, sombra y temperatura diferentes, y esa diferencia hace de motor aunque los dos huecos sean modestos. Por eso el tamaño engaña. Un piso con un balcón enorme a la calle y nada más puede renovarse peor que uno con dos ventanas pequeñas en frentes opuestos.
Tres distribuciones y la corriente que permite cada una
| Cómo dan los huecos | Qué corriente permite | Dónde se corta |
|---|---|---|
| A la calle y a un patio de manzana (piso pasante) | Travesía completa de la vivienda | En las puertas interiores cerradas |
| Todas las aberturas a una sola fachada | Ninguna travesía posible | En el propio plano de fachada |
| Solo al patio de luces | Intercambio lento, con un aire poco movido | En un ambiente exterior compartido con los vecinos |
El patio de luces merece un matiz, porque es la única parte del recorrido que tiene altura de verdad. Un patio estrecho y alto se comporta como un conducto: el aire se calienta, sube y arrastra hacia arriba lo que encuentra por el camino, incluido lo que sale por las ventanas de los demás. Eso ayuda a extraer y, a la vez, explica olores que aparecen sin ninguna causa visible dentro de casa. En el plano parece un frente exterior más; en la práctica no equivale a la calle.
El hueco más cerrado decide el caudal
Los dos huecos trabajan en serie, como dos cuellos de botella seguidos: manda el más cerrado. Abrir el balcón del salón de par en par y dejar la ventana del otro extremo en una rendija no da media travesía, da la travesía que permite la rendija. Sale más a cuenta abrir bien los dos lados un rato corto que dejar uno entreabierto toda la mañana.
Cuenta como cierre todo lo que recorta la sección libre: una mosquitera, una persiana bajada a medias, una celosía, la hoja fija de una puerta de balcón, un mueble delante de la ventana. No son cosas a evitar —una mosquitera resuelve un problema real—, pero explican por qué a veces parece que abrir no haga nada.
Las puertas interiores son la otra mitad del recorrido
El recorrido no termina en las ventanas. Entre una y otra hay puertas, pasillo y, si la vivienda se proyectó con el Código Técnico delante, aberturas de paso entre estancias. El modelo del DB-HS3 hace entrar el aire por las estancias secas —dormitorios y salón—, lo hace atravesar la vivienda y lo extrae por las estancias húmedas. Una puerta cerrada rompe ese recorrido igual de bien que una ventana cerrada.
Dos avisos prácticos. Una travesía que funciona de verdad cierra las puertas de golpe: conviene calzarlas, sobre todo si tienen vidrio o si hay niños en casa. Y la puerta del rellano no es una salida de aire: la escalera no es el exterior, arrastra olores de otras viviendas y es el recorrido de evacuación del edificio.
Cuando no hay dos frentes
En Barcelona hay pisos donde esa pareja sencillamente no existe: todas las aberturas dan a la calle, o todas dan al patio. Ahí la ventilación cruzada no es una técnica mal ejecutada, es una posibilidad que no está, e insistir no la hace aparecer. Lo que sí se puede hacer:
- Ventilar estancia por estancia, con la hoja abierta del todo y no entreabierta. El intercambio por un solo hueco es lento, pero con la hoja entera abierta va mucho más rápido que por una rendija.
- Aprovechar cualquier diferencia de altura dentro de la propia estancia: si hay una ventana alta y otra baja, abrir las dos; en un balcón, abrir la hoja completa y no solo la parte superior.
- Mirar si una galería o un tendedero cerrado puede hacer de segundo frente: si tiene ventana propia al exterior, abrirla junto con la puerta que comunica con la vivienda crea una pareja real que en el plano no se ve.
- Contar con la extracción del baño y de la cocina como lo que pasa a ser aquí: el motor. Sin dos frentes, la diferencia de presión la crea la extracción, y la ventana abierta deja de ser la travesía para convertirse en la entrada de aire de ese recorrido. Si el aire no puede entrar —puertas muy ajustadas, rejillas tapadas—, la extracción también se para.
El efecto chimenea: mucho en un edificio, casi nada dentro de un piso
El aire caliente sube. Es cierto, y es lo que hace funcionar chimeneas y conductos verticales. Pero la fuerza de ese tiro depende de dos cosas: la altura entre la entrada y la salida, y la diferencia de temperatura entre dentro y fuera. Dentro de un piso de una sola planta la altura disponible es, como mucho, la de una habitación, y la diferencia de presión que sale de ahí es insignificante al lado de la que crea un día de viento moderado.
Donde sí se nota es donde hay altura de verdad: una casa con escalera interior, un dúplex, una planta bajo cubierta. Abrir abajo y arriba a la vez establece allí una corriente estable, y cuanto más frío hace fuera, más marcada. Cuando el aire exterior está tan caliente como el interior, este motor desaparece.
A escala de edificio, los conductos verticales compartidos trabajan con este mismo principio. Son elementos comunitarios: no se abren, no se modifican ni se les conecta nada por cuenta propia, porque lo que ocurre dentro de un shunt afecta a todo el ramal.
Lo que cuenta no son los minutos, es el aire que se ha cambiado
La posición oscilobatiente abre una rendija estrecha en la parte alta de la ventana. La sección libre que queda es una fracción pequeña de la que da esa misma ventana abierta, y el aire que pasa lo hace sin recorrido: entra y sale casi por el mismo punto.
Mientras tanto, esa rendija enfría de forma continua todo lo que la rodea: el dintel, las jambas interiores, el marco y la pared inmediata. Son justamente las superficies donde aparecen antes la condensación y las manchas oscuras cuando fuera hace frío. El resultado es el peor de los dos mundos: poca renovación y mucho enfriamiento localizado.
Abrir del todo un rato corto hace lo contrario. Sustituye el volumen de aire deprisa mientras las paredes, el suelo y los muebles —que tienen masa y no se enfrían en unos minutos— conservan la temperatura y vuelven a calentar el aire nuevo.
Esto no convierte la oscilobatiente en un error: es una posición de seguridad y de lluvia, y con viento fuerte incluso una rendija mueve aire. Lo que no es, es una forma de saber qué está pasando. La misma rendija renueva bastante un día de viento y casi nada un día en calma, y desde dentro no se nota la diferencia. Abrir del todo un rato corto es la única manera doméstica de estar seguro de que el aire se ha cambiado.
Los límites que no dependen de cómo lo hagas
Nada de lo anterior significa que abrir ventanas no sirva. Con dos frentes y alguien en casa, la ventilación natural es la vía de renovación más potente e inmediata que tiene una vivienda: ningún equipo doméstico mueve tanto aire como un balcón abierto con travesía. El problema no es nunca la potencia. Es la disponibilidad.
Conviene separar dos familias de límites, porque no se corrigen igual.
Lo que entra junto con el aire:
- Humedad exterior. En un clima mediterráneo costero, el aire que entra también trae vapor. Ventilar siempre renueva; solo seca cuando el aire exterior contiene menos agua en términos absolutos que el interior.
- Calor. Con el exterior más caliente que el interior, abrir calienta la vivienda. Elegir las horas es la salida, y eso tiene explicación propia.
- Polen, insectos y polvo. La mosquitera resuelve una parte del problema y recorta la sección libre: se compensa con más hueco o más rato.
- Ruido de la calle. El dormitorio que da a una calle con tráfico no se abre justamente las horas en las que haría falta.
Lo que impide abrir:
- Seguridad. No se deja abierto sin nadie en casa, sobre todo en bajos y entresuelos. Quedan los huecos altos, los ratos cortos y las horas con presencia.
- Ausencia. Una jornada entera fuera de casa es una jornada entera sin que nadie abra nada, y no hay técnica que lo arregle.
Y hay una cuestión de fondo que lo atraviesa todo. El DB-HS3 no cuenta con lo que abra quien vive en la casa. Lo que plantea es un recorrido de aire previsto —entrada por las estancias secas, paso interior, extracción por las húmedas— que exista tanto si hay alguien como si no. Abrir ventanas es una herramienta excelente por encima de ese recorrido. No es el recorrido.
Situaciones que no se arreglan abriendo
- Un baño interior sin ventana. No hay hueco al exterior y, por tanto, no existe ninguna pareja posible: el recorrido solo puede ser mecánico.
- La cocina mientras se cocina. El Código Técnico pide en las cocinas una extracción específica para los humos y vapores de la cocción, aparte de la ventilación general de la vivienda. Una ventana abierta diluye el vapor cuando ya se ha repartido por el piso; no lo retira donde se produce.
- La ropa tendida en una estancia cerrada. El agua se evapora durante horas. Abrir un momento retira el aire de ese momento, no el vapor que seguirá saliendo toda la tarde.
- Los días sin viento y sin contraste térmico. Los dos motores pueden estar flojos a la vez, y entonces las ventanas abiertas renuevan mucho menos de lo que parece por el hecho de estar abiertas.
Compruébalo dos veces: un día de viento y otro en calma
Antes de sacar conclusiones sobre tu casa, vale la pena ver qué tienes de verdad. No hace falta ningún aparato.
- Haz la lista de todos los huecos al exterior y anota a qué da cada uno: calle, patio de manzana, patio de luces, galería, terrado. Ahí ya se ve si existe alguna pareja en frentes distintos.
- Un día con algo de viento, abre del todo un hueco de cada frente y deja libres las puertas del recorrido. Acerca una hoja fina de papel al paso de una puerta interior: si se inclina y se mantiene inclinada, hay travesía; si no se mueve, falta alguna pieza —entrada, paso o salida.
- Repite exactamente lo mismo un día en calma y a una hora parecida, sin cambiar nada más.
- Apunta qué estancias no notan nada ninguno de los dos días. La habitación del final del pasillo, sin hueco en el frente contrario, suele quedar fuera del camino corto del aire, y suele ser donde más se nota el aire cargado por la mañana.
La comparación entre los dos días es una observación útil, no una medida. Si el papel se mueve el día de viento y se queda quieto el día en calma, el viento influye en ese momento; otra orientación, temperatura o intensidad puede cambiar el resultado. La prueba no cuantifica el caudal ni permite concluir por sí sola qué parte tendrá que venir por otra vía.
Fuentes
Las afirmaciones técnicas y normativas de esta página se apoyan en las siguientes fuentes.
- Documento Básico HS «Salubridad», Código Técnico de la Edificación — Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana / Código Técnico de la Edificación
- Ventilació i climatització natural — Universitat de Barcelona — OSSMA
- Com ventilar bé una casa: guia bàsica de criteris i recomanacions — 3Cat (Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals)
- Guia d’aplicació del DB HS 3 — Qualitat de l’aire interior — Col·legi d’Arquitectes de Catalunya