Calidad del aire interior
Calidad del aire interior: qué miden la humedad y el CO₂
Dos aparatos baratos y tres guías. El higrómetro indica cuánto le falta al aire para empezar a mojar las superficies frías; el medidor de CO₂ indica cada cuánto se está cambiando ese aire. Ninguno de los dos puntúa la calidad del aire, y ninguno sustituye a saber qué se acumula dentro y de dónde sale.
En esta sección
- Calidad del aire interior: qué respiras en casa y qué lo cambia
El inventario previo: vapor de agua, CO₂, humos de cocción, partículas de la calle y emisiones de los materiales no son lo mismo ni se retiran con la misma medida.
- Humedad relativa en casa: qué significa el número del higrómetro
El número que decide si va a aparecer agua en un cristal o en un rincón, y por qué solo significa algo acompañado de una temperatura.
- CO₂ en la vivienda: qué mide de verdad un medidor
El número que no habla de suciedad sino de renovación: cuánta gente hay dentro, cuánto lleva todo cerrado y qué ocurre en la curva al abrir.
Qué pregunta estás haciendo en realidad
Casi nadie enciende un aparato por curiosidad. Se enciende porque hay una ventana que amanece mojada, un dormitorio que a las siete de la mañana huele a cerrado o una duda de si el piso se renueva desde que se cambiaron las ventanas.
Cada una se contesta con un dato distinto, y de ahí sale el orden de lectura: primero qué hay en el aire y de dónde viene, después el porcentaje que gobierna el riesgo de condensación y, por último, el que dice cada cuánto se sustituye el aire.
El porcentaje del higrómetro se mueve con la temperatura
La humedad relativa no es una cantidad de agua. Es qué parte del máximo que ese aire admite a su temperatura ya está ocupada. El denominador se mueve, así que enfriar el mismo aire sube la cifra sin que haya entrado una sola gota, y calentarlo la baja sin haber retirado nada.
De ahí que la lectura útil sea doble: el porcentaje del aire y lo fría que está la superficie más fría de la habitación. Un higrómetro en el pasillo, mirado una vez, no permite decidir nada.
El CO₂ mide ocupación, no limpieza
Lo que un medidor marca por encima del aire de la calle lo han exhalado las personas que hay dentro. Sube mientras la vivienda está ocupada y cerrada, y baja al abrir. Eso lo convierte en un buen indicador de renovación y en un mal indicador de todo lo demás: una cifra baja no dice nada del vapor de agua, ni de las partículas, ni de lo que desprenden muebles, pinturas y productos de limpieza.
Por eso informa más la forma de la curva a lo largo de un día que cualquier valor suelto.
Con clima húmedo y patio interior, la misma cifra significa otra cosa
En la costa mediterránea los inviernos son suaves y húmedos y los veranos calurosos y húmedos, de modo que el aire de fuera llega muchas veces cargado de humedad. El consejo de clima continental seco —abrir de par en par y ver bajar el porcentaje— no se traslada tal cual.
Tampoco ventila igual un baño que da a un patio interior que una ventana a la calle, ni una vivienda con huecos en una sola fachada. Cuando estas guías dicen qué esperar de una lectura, lo dicen pensando en ese clima y en esos pisos.
Qué no vas a poder decidir con un número
Ninguna medición doméstica demuestra que una vivienda cumpla el DB-HS 3, que tiene sus propios criterios y métodos de comprobación. Y ninguna cifra separa una condensación de una filtración o de una humedad que sube por el muro: eso exige una inspección presencial.
Lo que sí se obtiene midiendo varios días seguidos es un mapa de horas y estancias: dónde sube, cuándo, con cuánta gente y con qué puertas cerradas. Con eso ya se discute de recorridos de aire y no de sensaciones.